“Tribuna pedagógica”: Ir tras las huellas de un estado del arte

Reynaldo Mora Mora

Por Reynaldo Mora Mora

En la obra “El Estado y los juristas” de Barcellona y Cotturri (2009), los autores comparten la tesis de que en el terreno de la enseñanza del derecho, la contradicción entre la búsqueda de democracia y de un nuevo progreso se ve aturdida a que las instituciones formadoras preparan para el mercado, donde millones de jóvenes se ven como se degrada progresivamente el sistema de formación y, con ello, como se frustran sus propias aspiraciones a obtener una cualificación e insertase profesionalmente en las relaciones sociales de un modo fecundo. Los autores ponen en cuestión a las Facultadas de Derecho, porque el problema no consiste solo en reunir investigación y enseñanza, en el sentido de adecuar la segunda a la primera desde el punto de vista de la cantidad de la información. Esto vuelve a plantear aquí la vieja distinción entre formación e información.

En este proceso de enseñanza del Derecho, la obra de Duncan Kennedy (2012), como forma de acción política, quien desde su Critical Legal Studies o CLS, aporta una mirada crítica sobre los contenidos y propósitos del derecho, como tal la formación del abogado desde este autor norteamericano estriba en la importancia de que el plan de estudios, como un aspecto del currículo, sea la respuesta a la misional de las escuelas de leyes, por ello, la enseñanza del derecho al inicio de este proceso formativo, debe ser el ejercitar al estudiantado hacia la acción política, de ahí su llamado a “curricularizar la política en el aula de clase”, lo que conlleva a un enfoque interdisciplinario adelantado en universidades como Yale y Harvard, dinámica esta que está asociada, según el autor a dos clases de crítica en la formación de las escuelas de leyes. Una de las primeras actividades de este enfoque “curricular” fue demostrar que la práctica del derecho es diferente de la teoría. La idea era sacar a los estudiantes del contexto idealizado de la Facultad de Derecho, donde no tenían posibilidad alguna de entender cómo son en realidad las cosas, y exponerlos a la vida en estado crudo.

La obra “Paralelo entre la formación jurídica colombiana y la formación jurídica internacional” como proyecto de investigación de Salazar (2010), es una obra de largo aliento acerca de los estudios de Derecho en Colombia y su paralelo con el plano internacional, lo que le permite plantear un nuevo tipo de abogado desde un nuevo plan curricular para los estudios de Derecho, lo que lo lleva a considerar la necesidad de realizar un viraje fundamental en el tipo de formación jurídica que tradicionalmente se viene ofreciendo, toda vez que el ingrediente internacional y el análisis permanente  a nuevos campos del Derecho están todavía ajenos a la realidad colombiana.

 Relativo a esto anota el autor, que se lleva a lograr una formación de mayor calidad, comprometida con el avance del conocimiento jurídico y con la necesidad de su profundización. Este es el reto que se plantea a las Facultades de Derecho. De igual manera, Obando (2013), en su obra, “La abogacía ante el derecho y la justicia”, señala que se da un especialísimo en la formación de abogados, y que como tal, en las Facultades de Derecho se nota el decaimiento de los estudios jurídicos, porque primero, se semestralizan los programas, luego se suprimen materias del pensum para darle a la sociología ese espacio, después se imponen los créditos acumulativos de asignaturas que no alcanzan a verte en tan corto tiempo, y finalmente se ponen de moda las especializaciones (Mora, R. Currículo y Saberes en la formación de abogados. Propuestas alternativas para penar la educación jurídica. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2014).

El trabajo colectivo, “Retos de la Abogacía ante la Sociedad Global”, Tomo I y II bajo la dirección de Carretero y De Montalvo (Directores) (2012) nos pone ante la mirada de un sinnúmero de trabajos que tiene su origen en la reflexiones convocadas por las Facultades de Derecho de las Universidades de Deusto, Ramón Llull (ESADE) y Pontificia Comillas, trabajos que son el resultado de los estudios e investigadores, que se plantean los cambios del pasado, presente y futuro desde diversas perspectivas y teniendo presente los nuevos retos a los que enfrenta esta actividad en el contexto de una sociedad orientada a la globalización. Entonces desde diversas lecturas se investiga sobre la formación del abogado, desde sus aspectos históricos hasta la actualidad, así como las perspectivas de futuro. En este orden de ideas, el trabajo de Carretero (2012), “La formación de abogados y el lenguaje jurídico”, establece que el plan de estudios debe esforzarse en la formación de nuestros futuros abogados en manejar con destreza y precisión el lenguaje jurídico, utilizando la terminología apropiada en las distintas ramas del derecho, redactando, clara y comprensiblemente los documentos jurídicos y mostrar cómo comunicar oralmente los argumentos jurídicos, utilizando los registros apropiados para cada situación, lo que lleva al abogado a acercarse a los ciudadanos y los ciudadanos al derecho de una manera más fluida.

Por su parte, Entrena (2012), en su trabajo “Retos del modelo formativo para el ejercicio de la abogacía en un contexto glocalizado”, explica las bases que sustentan un nuevo modelo formativo de acceso a la profesión de abogado, ya que está afectado por diversos fenómenos, y entre ellos de forma destacada por la globalización. Este hecho social, favorecido por el avance tecnológico y conformado por un conjunto de fenómenos cuya raíz común es el arrumbamiento de las fronteras nacionales, ha iniciado en el ámbito jurídico para empezar porque cuestiona la capacidad de los estados para ordenar algo que trasciende su ámbito territorial soberano, entonces, se habla de un Derecho global o común, tendente a aglutinar los distintos sistemas jurídicos conocidos mediante la aproximación de las diversas instituciones jurídica (Mora, R., Mora, S., et al. Formación y problemáticas sociales. Hacia la construcción de propuestas curriculares. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2017).

En este orden ideas, el trabajo sugerente de Sarmiento (2014) arroja pistas en la construcción de este estado del arte de nuestra investigación doctoral. Su investigación: realiza una aproximación a la forma como parecen “reaccionar” las principales facultades de derecho en Colombia, en función de lo que hemos entendido por “globalización”; para este efecto, aborda una visión crítica de las convenciones alrededor de la globalización, desde la teoría general o transnacional del derecho, para luego ofrecer un panorama de los planes de estudio de las universidades que, según hemos considerado, pueden ser representativas de la experiencia nacional a través de un estudio comparado; asume desde los planes de estudio la signatura de la globalización en los planes de estudio de las Facultades de Derecho, anotando que existe un enquistamiento de asignaturas locales. Su texto apunta a las siguientes aristas de trabajo: a. la globalización y el derecho: replantear la teoría tradicional del derecho, b. el eterno retorno al formalismo como fuente de producción y enseñanza del derecho, c. las facultades de derecho, entre la dicotomía del derecho internacional, la “caja negra” y el aislacionismo, lo que lleva al investigador a plantear las siguientes conclusiones: el panorama reconstruido hasta este momento nos permite llegar a tres conclusiones. Primero, las facultades examinadas parecen internarse en la dicotomía del derecho público internacional y el derecho interno, como respuesta a la globalización y la multiplicación de las fuentes del derecho. Segundo, la gran parte de las asignaturas se enmarcarían en lo que hemos denominado “profesionalizantes”, donde se agotan los compartimentos en que se divide el ordenamiento jurídico (visto desde el objeto de regulación), que probablemente se desplieguen en el discurso aislacionista y se aproximan al estudio de las instituciones jurídicas locales. En tercer lugar, aún en las facultades analizadas, se constata que el estudio del derecho comparado y la globalización son reducidos. Ciertamente, en el currículo ocupan un espacio que se disuelve en medio de asignaturas que resultan imperativas para lo que es considerado como práctica jurídica contemporánea localizada.

#DIARIOLALIBERTAD

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