El amor…. más allá del espejo…

Por: Guillermo Luis Nieto Molina

Buscó y buscó por todos lados, miró sentado en la banca del parque frente al boulevard, y reparó los ojos de todas las mujeres que a esa hora caminaban de prisa para su casa. Allí le dieron las ocho de la noche. De vuelta a su casa se detuvo en la entrada de la feria artesanal, buscaba su mirada, sus ojos,bsu luz y recordaba sin esforzarse su sonrisa.

Su cabellera rizada, negra y ondulante eran fácil recordar. En su pecho no había sosiego, quería ver el reflejo de su mirada esa luz que salía desde el alma iluminando para su alma. Esa luz que lo atrapó de sus oscuridades y cambió por completo la luz de sus ojos ilusionados. Desde esa vez que la vio, entendió que el amor existe y que en los ojos se transmite sin suspirar, suspiros, deseos, pasiones. Sin ella todo sería igual, sin amor, sin esperanza, sin anhelos…

Cansado de vivir sin encontrar sus ojos regresó a su habitación, donde pocas horas se hicieron eternas al lado de ella.

No tuvo ganas de encender el bombillo de su estancia, se lanzó a la cama de bruces.

Una claridad lo perturbó, no lograba conciliar el sueño. Levantó su rostro.

Del espejo se proyectaba una luz, extrañado se levantó, camino dos pasos: Ella se había peinado antes de irse y el la había abrazado y besado frente a la luna del espejo. Allí estaba el esplendor de su mirada se dejó atrapar por su luz. Desde esa vez nadie supo más de él.

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