Un llamado de urgencia para las EPS

Escuchar las quejas del mal servicio de algunas EPS, las que se han multiplicado en el último año, no es nada nuevo en Barranquilla y el resto de Colombia, por lo que clamamos desde este espacio editorial, para que ya quede atrás el equivocado criterio de la prestación de un servicio público en el que al paciente se le trata a las ‘patadas’.

En LA LIBERTAD hoy hacemos eco de las innumerables quejas de los usuarios, con un llamado al Ministerio de Salud y Protección Social y a la Superintendencia de Salud para que ejerzan mayor control a todas estas entidades, ya que hay muchos aspectos que deben ser revisados urgentemente.

Las altas aglomeraciones de usuarios a la hora de pedir las citas, siempre ha sido una de las mayores dificultados para los afiliados, lo cual se ha acentuado en la crisis por el coronavirus, aquí en nuestra sala de redacción es permanente la recepción de quejas de usuarios  molestos porque en su EPS no les atienden las llamadas telefónicas solicitando una consulta médica.

Otra queja muy frecuente en los últimos días se relaciona con el suministro de los medicamentos.

Como complemento de esto, las agudas crisis deficitarias que siempre han arrastrado los hospitales públicos se reflejan en la desatención de miles de pacientes, lo que deja al descubierto este grave problema.

Para nadie es un secreto encontrar hospitales sin material logístico, mientras que los pacientes y usuarios siguen padeciendo por no tener una atención digna y responsable.

Tal como lo hemos recalcado en este mismo espacio editorial, la comercialización del sector de la salud a partir de las reformas impuestas por la Ley 100 de 1993 condujo a la  prestación de un servicio regido especialmente por intereses económicos,  lo que sin duda abrió nuevos boquetes al déficit y contribuyó a que la corrupción se entronizara con graves efectos para toda la población, lo cual  quedó al descubierto con la llegada del Covid-19 a Colombia.

Quizá sea repetitiva nuestra denuncia y al igual que en épocas  anteriores poco se conozca de las    investigaciones y sus resultados, pero lo esencial es que se afronte con más autoridad lo que está pasando al  interior del sector de la salud, en donde mucho se dice invertir y poca eficiencia se observa.

En esta época de pandemia es altísima la negligencia de muchas EPS. que dejan a su suerte a los pacientes, a familiares y a quienes presentan síntomas de otras enfermedades, es una anomalía que está costando muchas vidas.

Resulta muy diciente que las millonarias partidas que se anuncian, muchas veces no llegan a su destino, mientras varios hospitales se encuentran al borde de la liquidación por falta de recursos, al tiempo que muchos bajo el esquema de la corrupción se enriquecen a costa del erario, amparados en la impunidad y muy seguramente en las influencias politiqueras.

No obstante lo anterior, algunas Instituciones Prestadoras de Salud, las conocidas IPS, se distinguen por sus excelentes servicios, pero lo que sigue pasando a diario con muchas de esas entidades, es que miles de usuarios se enfrentan indefensos a toda clase de mortificaciones, a causa de trámites interminables, que los obligan a deambular de un lado para otro, ante las EPS e IPS que se pasan una a otra la pelota.

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