Alex Char: El desesperado comodín de Uribe

El objetivo de su candidatura -que nació perdedora- es tratar de quitarle votos a Petro, sin éxito y sin pena. En Colombia, Char es sólo un exótico y tropical apellido que ha sido nombrado en los más sonados escándalos de corrupción de los últimos 20 años y nadie votaría por él. 

Por: Máximo Noriega Rodríguez.

 Alejandro Char tiene el sello de perdedor desde el principio de su candidatura y él lo sabe, pero no le importa con tal de ser un comodín que el uribismo usa a su antojo, desesperados para atajar como sea a Petro. Char vendió su alma al diablo sin pena ni gloria porque está demostrado que su estrategia de ser una piedra en el camino nació muerta. Él sabe que en el resto de Colombia nadie le cree, que para cualquiera en Bogotá o en el Eje Cafetero el nombre Char es sólo un exótico y tropical apellido que ha sido nombrado en los más sonados escándalos de corrupción de los últimos 20 años en Colombia, como el desfalco a la DIAN por la construcción de algunos edificios, el Cartel de la Contratación en Bogotá de sus socios y familiares Los Nule, o los 70 mil millones aquellos perdidos en el MinTic. En el Caribe, por su parte, pocos le creen porque en una región que ama la vida el UriboCharismo está íntimamente ligado al odio, los Falsos Positivos y una política de la muerte que quieren mantener con jugaditas como ésta. Alex Char, como un comodín de Uribe, es un perdedor. Punto.

 Contrario a su intención, Alex Char al salir al ruedo no le ha restado fuerza a Petro sino que, por el contrario, generó un efecto búmeran que logró potenciar la preferencia hacia el candidato del Pacto Histórico en el Caribe. Luego de 13 años en el poder en Barranquilla a la gente ya no le importa el maquillaje del que vivió el proyecto político de Char, quizás porque hoy en la ciudad 7 de cada 10 barranquilleros no tiene con qué comer las tres veces al día, según Pulso Social del DANE, o quizás porque los indicadores sociales como la desigualdad, el endeudamiento público, la calidad de la educación y la creciente inseguridad demuestran el desastre de sus administraciones locales. La fábula de ciudad que vendieron corrompiendo a algunos periodistas y medios de comunicación se les cayó y Char es solo parte del desespero de Uribe por tener candidatos disfrazados de “centro”, cuando el verdadero Centro Político apoya a Petro.

 Ni siquiera los barranquilleros que antes votaron por Char lo acompañarán en esta ocasión porque saben que es un perdedor. Por nuestra idiosincrasia, los votantes del Caribe no le apuestan a caballo perdedor, ni siquiera si usa gorra, y menos cuando saben que no es un candidato en serio sino una simple ficha que Uribe se juega en medio de su desespero ante la inminencia del fin de la infamia. La demostración de fuerza que quiere hacer Char es recoger 1 millón de firmas para vanagloriarse de un apoyo popular que no existe. Es fácil para él recoger esas firmas entre sus empleados y familiares de sus empleados, o pagando en la calle por ello, incluso poniendo a la gente a firmar en los supermercados engañándoles diciendo que les van a redimir los puntos por sus compras, pero todos sabemos que eso es una falacia; es como pagar por sexo y luego presumir de que lo aman. Ni siquiera usando al Junior logrará un apoyo popular real, porque para Char todo se compra o se vende, incluso la gente, y ya los barranquilleros despertaron. Hay cosas que el dinero no compra.

 Lo único bueno de la candidatura de Char es que ha despertado a muchos que estaban dormidos en sus laureles confiados en que Petro ya está sobrado de lote. En la política y en el amor nunca podemos dejar de conquistar, nunca podemos dar por sentado que nos quieren y siempre debemos trabajar como el primer día. El fervor renacido por el Pacto Histórico y por Petro debemos mantenerlo en el tiempo con ímpetu, con acciones reales y con gente que aporte a la construcción de una sociedad sin ídolos con pies de barro. Hoy, nuestra labor debe ser incansable y, por el contrario, debemos multiplicar esfuerzos para que en lo sucesivo ningún perdedor como Char crea que puede frenar un proceso. Hay que hacer gala, también, de la valentía que nos caracteriza y abrazar a aquellos temerosos que tiemblan cada vez que hay nuevos retos; cambiar a una sociedad no es para cobardes. Estamos ante la disyuntiva histórica de apoyar la vida o seguir viviendo en una sociedad de muerte y corrupción como la que quiere mantener Uribe con sus comodines.

 Para enfrentar a las mafias locales del Caribe se necesitan a personas valientes que ya hayan enfrentado con éxito a los monstruos. Hoy, más que nunca, es hora de reivindicar a aquellos que denunciaron la “Ñeñe Política” y que han llevado a Álvaro Uribe ante los estrados judiciales, sin olvidar que Alex Char -por ejemplo- viajaba con el Ñeñe Hernández en aviones privados en medio de whisky y abrazos, como lo demuestran las fotografías que son de público conocimiento. Esos actos no son un oso, como El Oso Yogui, sino la demostración de que es hora de cambiar una sociedad en la que la mafia y la política viajan juntas. Alejandro Char es más de eso mismo, y menos de oportunidades para la gente del común, como la mayoría de los barranquilleros que hoy pasan más hambre que hace unos años. 

 Puedo darte 70 mil millones de razones para recomendarte que no apoyes a Char, pero te diré sólo una: no le apuestes a un perdedor que es otro títere de Uribe.

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