Rusia exige e la UE que renuncie a desplegar asesores militares en Ucrania

El Ministerio de Exteriores ruso alertó ayer a la Unión Europea en relación con el despliegue previsto de una misión militar de asesoramiento en Ucrania, tal y como se anunció el martes en el marco de la 23º cumbre Ucrania-UE. La advertencia fue lanzada por la portavoz de Exteriores rusa, María Zajárova, subrayando que tal presencia militar europea «supondría una violación de los acuerdos –de paz- de Minsk», alcanzados en febrero de 2015.

A juicio de Zajárova, que llamó el proyecto de cooperación militar con Kiev «bases de entrenamiento», el paso dado por Bruselas ha sido «irreflexivo» y «suscita preocupación». «La puesta en práctica de tal iniciativa (…) contribuirá a la militarización de Ucrania y a una escalada de tensión en Donbass», el este separatista de Ucrania, aseguró la portavoz diplomática rusa.

El martes en Kiev, mientras tenía lugar la cumbre euro-ucraniana, el ministro de Defensa ucraniano, Andréi Tarán, declaró que «estamos haciendo todo lo necesario para que a finales de este año una misión consultiva y de entrenamiento militar –de la Unión Europea- se implemente en la práctica». La petición de ayuda militar a Bruselas partió precisamente del propio Tarán hace unos meses. Pero el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, matizó el martes que la iniciativa está pendiente todavía de un análisis en Bruselas.

En cualquier caso, el pasado lunes, Francia, Alemania, Rusia y Ucrania, los cuatro componentes del Grupo de Normandía, acordaron celebrar en fecha próxima, aún sin determinar, una reunión de este cuarteto a nivel de ministros de Exteriores para intentar avanzar hacia la paz en el este de Ucrania e instar a las partes a aplicar los acuerdos de Minsk. Para ello, el presidente Emmanuel Macron y Angela Merkel conversaron telefónicamente de forma sucesiva con el líder ucraniano, Volodímir Zelenski y con el jefe del Kremlin, Vladímir Putin.

A este respecto, Zajárova afirmó ayer que la reunión de los titulares de Exteriores del Cuarteto de Normandía «está ya en preparación». «Durante los contactos telefónicos del 11 de octubre, los líderes de Rusia, Alemania y Francia acordaron instruir a sus asesores políticos y agencias de asuntos exteriores para identificar las tareas más relevantes e inaplazables» en cuanto a la aplicación de los acuerdos de Minsk, puntualizó la portavoz.

Tras la anexión de Crimea, en marzo de 2014, una sublevación similar se produjo en las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk, que recibieron también apoyo militar y financiero de Moscú. Se desató una guerra que causó más de 13.000 muertos y se logró parar en parte gracias a los acuerdos de Minsk. Sin embargo, las distintas interpretaciones del tratado hacen imposible avanzar hacia el final definitivo de las hostilidades.

Moscú cree que Kiev debe sentarse a dialogar con los separatistas para definir el modelo de autonomía que tendrán en el seno de Ucrania y luego llevarlo al Parlamento para aprobarlo mientras que las autoridades ucranianas exigen primero unas elecciones con garantías internacionales de las que salgan los líderes de Donetsk y Donbass con los que poder hablar. A los actuales, elegidos en comicios que nadie ha reconocido salvo Rusia, en Kiev los consideran terroristas.

Todavía hoy día continúa el goteo de muertes por los enfrentamientos esporádicos que se producen en la línea de separación entre fuerzas del Ejército ucraniano y los rebeldes armados de Donbass.

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