Gustavo Petro relata en su libro «Una vida, muchas vidas» su percepción sobre el jefe paramilitar Carlos Castaño

Gustavo Petro, senador de la República de Colombia

El líder de la Colombia Humana Gustavo Petro lanzó su libro el cual lleva por nombre «Una vida, muchas vidas» en el que cuenta relatos de su vida, opiniones sobre figuras políticas e incluso sobre su ingreso al grupo guerrillero M-19.

En uno de sus capítulos cuenta su encuentro con uno de los fundadores del paramilitarismo en Colombia y su percepción hacia él: Carlos Cataño.

En los años 2000 cuando el líder de la oposición era representante a la cámara recibió una invitación por parte de Castaño, en el momento donde el país atravesaba por una fuerte ola de violencia a mano de los grupos armados ilegales.

Pese al temor que tenia aceptó la invitación del líder paramilitar luego de meditarlo y consultarlo con su equipo en el que se encontraban German Castro y Angelino Garzón. Mientras se dirigía al encuentro fue anunciado a través de los medios de comunicación el secuestro por parte de la AUC de un excompañero en el M-19 Carlos Alonso Lucio, lo que generó mas temor para dicho encuentro.

Al momento de llegar a la finca luego de varias horas, visualizó alrededor de 40 personas que se encontraban en una celebración, por su parte él fue apartado de los invitados, lo llevaron a un cuarto donde entraron integrantes de la cúpula del paramilitarismo acompañados de Carlos Castaño.

Petro sostuvo una conversación con el jefe paramilitar donde hubo muchos puntos de desacuerdo, sin embargo, logró analizar este personaje calificándolo como «una persona débil mentalmente» expresa en la autobiografía. «Yo no me dejé encerrar, pero sí comprendí que Carlos Castaño no era el jefe del paramilitarismo. Era apenas una figura que ponían ante las cámaras y las personas vulnerables para asustar» relató el funcionario.

Pese al temor que sentía el congresista, sostuvo sus posturas que generaban evidente incomodidad al grupo de sujetos armados con el que se encontraba en la habitación, a pesar del miedo logró salir de este lugar y tiempo después se enteró de un plan para atentar contra su vida por parte de las AUC «Aquel día sentí que, para Castaño, yo podía ser útil en el futuro, y por eso defendió la tesis de no asesinarme» escribió.

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