Reforma tributaria recogió las inquietudes que causaron las manifestaciones: Guillermo García Realpe

*De acuerdo con Realpe, la nueva reforma ni es tan buena como dice el gobierno, pero tampoco tan mala como dice la oposición.

De acuerdo con el senador por el partido Liberal, Guillermo García Realpe, la nueva reforma tributaria que el Gobierno Nacional denominó ‘Ley de inversión social’, trae aspectos positivos, como la derogatoria de la ley 2010 de 2019 que según detalló, “concedía enormes beneficios tributarios y descuentos a los ricos de Colombia y al gran empresariado nacional e internacional y, por esa cuenta el país había perdido doce billones de ingresos”, explicó.

En esa línea detalló García Realpe, que esta tributaria deroga dicha ley y direcciona esos millonarios recursos para dedicarlos a planes y programas sociales, especialmente los que existían antes de la pandemia y que se agudizaron durante la misma, como el Ingreso Solidario que ahora beneficiará a 4,1 millones de hogares con una renta mensual de $160 mil hasta el 2022. Así mismo, la extensión hasta diciembre de este año del subsidio a la nómina, mejor conocido como programa de apoyo al empleo formal, y los anteriores como el del programa al adulto mayor, familias en acción, y el programa de matrícula cero que le permitirá a jóvenes de los estratos 1, 2 y 3 acceder gratuitamente a la educación superior pública, entre otros, puso de presente.

Así mismo, manifestó el legislador, que se hace justicia también con deudores del Estado a través de la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscal.

Sin embargo, precisó que en otros aspectos, la ‘Ley de inversión social’, le restó mucho a la regulación de temas como el impuesto a las bebidas azucaradas y el impuesto a la riqueza para los colombianos que tengan más de cinco mil millones de pesos en patrimonio líquido, “para financiar programas sociales importantes como la renta básica mensual. Hubiese sido una buena oportunidad el impuesto a la riqueza que, lo utilizó el gobierno de Uribe para la seguridad democrática y Santos para atender la emergencia invernal de los años 2013 y 2014”, anotó.

Explicó el congresista, que serán 15,2 billones la meta de recaudo. “Recursos que hoy requiere el país de forma urgente para atender la grave crisis generada por la pandemia y que afectó de manera contundente al aparato productivo y por ende la empleabilidad nacional. Esta versión 2.0 de la reforma tributaria recogió en gran parte las inquietudes que causaron las manifestaciones del paro nacional de abril pasado. Por lo menos, tuvo un mayor consenso entre las diversas bancadas y no fue un texto impuesto por el gobierno como sí lo hizo en su momento el entonces, no tan celebre ministro de Hacienda de la época, Alberto Carrasquilla”, manifestó el García Realpe, agregando que “desde nuestro punto de vista de independencia, la reforma tributaria ni es tan buena como dice el gobierno y sus más cercanos aliados, pero tampoco es tan mala como lo dice la oposición, ni tan vacía en materia de determinaciones”, puntualizó.

“Lo que podemos concluir entonces, es que las movilizaciones sociales y la protesta pacífica que generan presión a las decisiones del gobierno, sí sirven, en la medida en que la ciudadanía se una y se haga fuerte se hace también invencible, porque como bien dice el adagio popular, el pueblo unido, jamás será vencido, y el resultado de esta reforma es una victoria de las justas reclamaciones sociales, aún queda mucho para lograr las grandes transformaciones que requiere el país, pero por algo se inicia, así que no hay que desfallecer”, concluyó García Realpe.

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