Revelaciones de «El Pentágono», deja al descubierto la muerte de 10 civiles, incluyendo siete niños, durante ataque en Kabul

Los desastres y mentiras de la guerra de supuesta precisión quirúrgica que Estados Unidos libra con drones han quedado expuestos de nuevo. El Pentágono ha admitido este viernes que cometió un “trágico error” con el último de esos ataques que realizó antes de la retirada en Afganistán, un golpe el 29 de agosto en el que ahora ha reconocido que acabó con la vida de 10 civiles inocentes, incluyendo siete niños.

Desde que lanzó ese letal ataque EEUU había reiterado que se frenó un potencial ataque contra el aeropuerto de Kabul, después del que a mediados de agostó acabó con 170 afganos y 13 soldados estadounidenses, y que el objetivo alcanzado era un colaborador del Estado Islámico Jorasán. Sugirió también que una explosión secundaria era indicio de que en el coche atacado había explosivos. Ninguna de las dos cosas era cierta porque el hombre al que tenían señalado llevaba tiempo trabajando para una organización de ayuda humanitaria estadounidense en Afganistán y lo que llevaba cargado aquel día en su coche era agua.

“Sabemos que no había conexión entre el señor Ahmadi y el Estado Islámico-Jorasán, que sus actividades aquel día fueron completamente inocentes y en absoluto relacionadas con la amenaza inminente que creíamos que enfrentábamos y que Ahmadi fue una víctima tan inocente como las otras trágicamente asesinadas”, ha reconocido el secretario de Defensa de EEUU, Lloyd Austin, en un comunicado, en el que ha prometido «esforzarse por aprender de este horrible error».

Ha sido el general Kenneth McKenzie, al frente del mando central, quien ha anunciado públicamente el “error” en una comparecencia ante la prensa este viernes. El militar ha mostrado sus “profundas condolencias” a los familiares y amigos de las víctimas y ha anunciado que están estudiando pagos para compensarles.

Dudas inmediatas sobre la versión oficial

La versión oficial había sido puesto en entredicho desde el primer momento en Afganistán. A diferencia de lo que suele ocurrir en ataques con drones en zonas remotas a las que la prensa no suele tener acceso, la prensa internacional que estaba cubriendo la evacuación de Afganistán antes de la retirada de tropas se trasladó inmediatamente al lugar del ataque y empezó a recabar la versión de los testigos.

El viernes pasado tanto ‘The Washington Post’ como ‘The New York Times’ publicaron sendas investigaciones que incluían análisis de vídeo y pruebas y entrevistas con testigos y expertos que cuestionaban esa versión oficial. Publicadas la vísperas del 20 aniversario de los atentados del 11-S, los artículos no tuvieron prácticamente repercusión.Ahora los mandos militares, que durante tres semanas habían insistido en defender la versión inicial, entonan el mea culpa. El general Mark Milley, que preside la Junta del Estado Mayor de la Defensa, ha emitido también un comunicado donde ha definido lo ocurrido como “una horrible tragedia de guerra” que “encoge el corazón” y ha prometido “transparencia total sobre este incidente” en que se ha matado a “civiles inocentes”.

Milley abría ese comunicado escribiendo que “en un ambiente dinámico de altas amenazas los mandos sobre el terreno tenían la autoridad apropiada y tenían razonable certeza de que el objetivo era válido”.

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