La historia de un sobreviviente de la tragedia de Tasajera, a Mauricio Martínez, Dios le brindó una segunda oportunidad

Mauricio hoy le agradece al Gobernador del Magdalena por el apoyo que le brindó desde el momento de la tragedia

Han transcurrido 439 días, desde que una tragedia sacudió al Magdalena, especialmente a Tasajera, una población entre la Troncal del Caribe y la Ciénaga Grande de Santa Marta, en donde sus habitantes se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Allí un 6 de julio, la muerte, el dolor y el llanto envolvieron al pueblo de pescadores, un camión cisterna cargado con combustible se accidentó y más tarde explotó cuando un grupo de jóvenes trataban de sacar la gasolina para más tarde comercializarla y así tratar de solucionar una que otra necesidad en sus hogares.

Ese día, se convirtió para Mauricio Martínez Rada, en una fecha dolorosa que nunca olvidará. Martínez Rada, fue uno de los jóvenes que corrió hacia el camión cisterna en Tasajera esa mañana trágica que quedó en la historia del corregimiento de Pueblo Viejo, al norte del departamento del Magdalena.

Su historia es parecida a la historia de muchos jóvenes que quieren salir adelante y para ello se dedican a trabajar honradamente.

Su vida cambió, hoy Mauricio Martínez ama la vida y cada día agradece a Dios por una segunda oportunidad

Hoy lleno de esperanza, con las heridas del cuerpo cicatrizadas, con el recuerdo de la tragedia que por momentos le nublan el alma, pero con la fe intacta que siempre habrá un mañana mejor trata de salir adelante y para ello inicio nuevos caminos.

Ya recuperado y gracias a la oportunidad que le brindó el Gobernador del Magdalena Carlos Eduardo Caicedo, aprovecha cada instante. Luego de su recuperación logró estudiar, y ahora con un nuevo empleo y valorando la vida cada día se levanta con nuevas metas y se dirige hacia el Parador Turístico de Tasajera donde trabaja de conserje.

Siempre tiene un mensaje para los jóvenes, que eviten hacer cosas malas porque pueden acarrear en una tragedia. “Debemos siempre luchar por un futuro mejor, evitar los peligros y ante todo darle gracias a Dios por la vida”, dijo Mauricio.

También le pide al Gobernador que así como lo apoyo a él, apoye a los otros sobrevivientes con oportunidades de estudios y laborales.


Un día que quedó marcado para siempre

Mauricio, tenía su empleo estable, trabajaba de DJ en un establecimiento público de Pueblo Viejo, en donde también ejercía las funciones de celador después que el sitio cerraba sus puertas al público.

Allí ganaba dinero para el sustento de su familia, pero la pandemia y el aislamiento obligatorio lo dejaron sin empleo y atravesando por una situación económica bastante complicada, a eso se le suma la enfermedad de su madre. Él era quien la atendía, desde bañarla y darle los alimentos. Se había convertido en su cuidador.

Eran las 7:00 de la mañana, cuando un primo (víctima también de la tragedia) llega a avisarle que un camión cisterna cargado de combustible se había volcado a un lado de la Troncal del Caribe, cerca de la población.

“En esos momentos estaba necesitado, no había trabajo, todo estaba cerrado por cuestión de la pandemia. Yo decidí ir porque mi mamá necesitaba pañales, cremas, medicinas, etc y decidí salir a rebuscarme, era la primera vez que lo hacía y todo termino muy mal”, así relata Mauricio con su voz tranquila lo que ocurrió esa mañana triste para el pueblo de Tasajera.

Indeciso, sin saber si entrar o no hacerlo, dudaba en tomar la decisión que más tarde lo llevarían a estar en una clínica. Pero la insistencia de las personas que estaban con él, hicieron que decidiera ir hasta el camión desconociendo que la muerte ya rondaba el lugar.

“Llegamos hasta el vehículo, pero no alcanzamos a recoger ni una gota de combustible, a los pocos minutos sentimos la explosión, solo recuerdo ver la gente correr de un lado a otro tratando de salvarse y auxiliarse”, continuaba Martínez Rada con la narración de lo ocurrido.

En medio de la confusión del caos que generó la explosión y las llamas, tomó su motocicleta y en compañía de su primo llegan hasta un punto que conocen como la bajada de Tasajera, en ese sitio, fueron auxiliados y conducidos hasta el Hospital de Pueblo Viejo, pero por la gravedad de sus quemaduras fueron trasladados a un centro asistencial en Santa Marta y días después a una clínica en Bogotá, en donde realizó todo su proceso de recuperación.

Tasajera será recordado siempre por las 45 personas que perdieron la vida en una tragedia que quedó en la mente de todos los colombianos.

Mientras luchaba por su vida, desconocía que su primo que había sido trasladado a una clínica en Valledupar no corrió con la misma suerte y falleció a los 10 días de ocurrido el accidente.

Tenía el 66 por ciento de su cuerpo con quemaduras de tercer grado que hacían que su estado fuera bastante delicado.

“Al principio ignoré lo que ocurría, no dimensione que 45 personas perdieran la vida en este hecho tan trágico y solo 27 logramos salvarnos”.

Desde el momento que ocurrió el accidente y su regreso a su hogar transcurrieron tres meses, llegó para despedir a su mamá, quien partió a la eternidad un 15 de octubre, sabiendo que su hijo es un sobreviviente de la tragedia más dolorosa para Tasajera.

Mauricio, sigue su rutina diaria trabajando y llenando su corazón de esperanza, pero ante todo levantándose cada mañana dándole gracias a Dios por esa segunda oportunidad que le brindó.

#DIARIOLALIBERTAD

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