Infierno de Dante: Brea hirviente a corruptos y hielo a traidores

Por: Pepe Sánchez.
Fuente: pepecomenta.com.

Parece contradictorio pero así lo describió Dante Alighieri en la Divina Comedia; Fuego y Hielo en el Infierno

Dante Aloghieri falleció el 14 de septiembre de 1321, en Rávena, Italia

MARÍA PILAR QUERALT DEL HIERRO  24/09/2019 07:00Actualizado a 19/11/2019 09:38 1 Además de poeta y pensador, Dante fue un político comprometido y desventurado que no encontró reposo ni recompensa lejos de las letras. Su brillante contribución a la literatura universal ha oscurecido una vida errante y desarraigada: la propia de un poeta exiliado que hubo de dejar atrás familia, fortuna y la ciudad a cuyo servicio había consagrado su vida.

MARÍA PILAR QUERALT DEL HIERRO 24/09/2019 07:00Actualizado a 19/11/2019 09:38 1 Además de poeta y pensador, Dante fue un político comprometido y desventurado que no encontró reposo ni recompensa lejos de las letras. Su brillante contribución a la literatura universal ha oscurecido una vida errante y desarraigada: la propia de un poeta exiliado que hubo de dejar atrás familia, fortuna y la ciudad a cuyo servicio había consagrado su vida.

Dos aspectos para destacar en la Divina Comedia, del poeta florentino Dante Alighieri, son el presentar entre los nueve círculos del Infierno, uno, el octavo en el que los malversadores, políticos corruptos se debaten en una fuego interminable, brea incandescente y el noveno, donde ocurre lo contrario: los traidores con condenados al hielo eterno.

Parece una incongruencia. ¿Hielo en el Infierno? Bueno, pues eso pensaba el poeta en un aspecto de su obra que aún no ha sido debatido.  

El otro punto es ese amor limpio, sin sombra de atracción física que sintió por Beatrice Portinari de quien se enamoró cuando ella tenía ocho años. 

-Desde ese momento en adelante, el amor gobernó mi alma- escribiría el poeta tiempo después.

A pesar de que Beatriz es un personaje preponderante en su obra cumbre la Divina Comedia y a que muchos la citan a ella y al poeta florentino Dante Alighieri como una de las más  famosas parejas de la historia, lo único cierto es que entre ellos, sólo hubo amor platónico si fue que lo hubo.

Dante la vio por primera vez cuando ella tenía solo ocho años,  sólo volvieron a verse diez años después cuando solo intercambiaron un brevísimo saludo. Ella se casó en 1257 con Simón Bardi y él ya lo había hecho con Genma Donatti y jamás volvieron a verse. Es probable que jamás hubiesen cruzado una sola palabra y no obstante, ella es un episodio básico y central en la Divina Comedia.  

Esta obra representa una especie de conjunción, de síntesis del conocimiento que se tenía en el Medioevo en los aspectos religioso, científico y moral, al tiempo que recrea, en verso, las hazañas de los héroes de la Antigüedad.

La obra consta de tres partes: En la primera, Dante -como protagonista de la novela en verso- visita los nueve círculos del Infierno, acompañado por el poeta romano Virgilio -autor de La Eneida- en los que son castigados los pecadores que infringieron de diversas maneras las leyes divinas en su paso por la tierra, recibiendo cada uno un tormento acorde con la magnitud y clase de sus culpas.

La segunda parte es un tránsito por el Purgatorio. Allí están las almas de quienes transgredieron de manera leve los mandatos de Dios, pero que esperan que termine su expiación para subir al cielo.

En la tercera, Dante es recibido por Beatriz -su amada eterna Beatriz- quien será la encargada de hacerlo ascender al Paraíso, donde no puede entrar Virgilio, dada su condición de pagano.

-Beatriz, guíame hacia el Paraíso, ya que Virgilio cumplió su misión- ruega el poeta y entonces ella aparece para conducirlo

Al final de la obra, el poeta peregrino regresa a la Tierra y escribe la obra para dar testimonio de su viaje y hacerle algunas serias advertencias a la humanidad.

El contraste de ese Infierno de la Divina Comedia, está en los castigos a que son sometidos los pecadores que van al Octavo Círculo y al Noveno. Fuego y Hielo.

El Octavo Círculo, está dividido en diez fosas y la quinta de ellas, está destinada a los malversadores, a aquellos que se lucraron con los dineros públicos que manejaban desde sus cargos y se enriquecieron de manera fácil, robando el dinero de los demás. A estos condenados los vigila un grupo de demonios llamados Malebranches, que hunden con ganchos afilados en la brea hirviendo a quienes tratan de salir de ella.

Esos mismos demonios se burlan de los corruptos, gritándoles que así como fueron de viscosos y pegajosos para engañar a la gente, así mismo lo es la brea hirviendo en la que están sumergidos.

Uno de estos condenados al fuego eterno es Bonturo Dati, comerciante de Florencia quien después se dedicó a la política, desde donde desempeñó varios cargos públicos y quien fue expulsado de la ciudad acusado de corrupción.

En pleno contraste con el anterior,  el Noveno y último Círculo del Infierno es un lago helado.  Ahí está encarcelado, sumergido hasta la cintura el propio Satanás, quien está dotado de unas alas enormes, que baten y en cada movimiento producen vientos aún más helados, que son la representación de la exhalación de todo el mal de la humanidad. Es el Infierno de Los Traidores

En este Círculo, aparece encerrado muy cerca del Demonio, Judas, considerado el peor traidor de todos los tiempos, al haber entregado a Cristo en manos de sus enemigos, después de un beso. 

Luego de su tránsito por el Paraíso, al que llegó de la mano de Beatriz, el Dante Peregrino asciende a los Cielos, siempre conducido por su amada. Allí ve la Rosa celestial que está reservada a los bienaventurados y luego a Dios, en forma de una luz brillante que revela el misterio de la Trinidad.

El autor se declara incapaz de relatar lo que ha visto y sólo se limita a ascender a través de la luz.

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