Tema Educativo | Docencia y Proyecto Educativo Institucional

Por: Carolina De la Rosa Villalba.

El Proyecto Educativo Institucional, PEI, definido como la construcción histórica, social y cultural (citando al docente Reynaldo Mora Mora), debe consolidar las bases para propiciar los distintos escenarios que se seguirán para el mejor proceso de enseñanza- aprendizaje, por ello, se vuelve necesario que toda institución educativa pueda operar en el marco de ofrecer el mejor servicio de educación, pudiendo construir y gestionar con la participación de la comunidad ese proyecto que orientará en este mismo orden de ideas el quehacer del docente, en la construcción de espacios que contribuyan a la emancipación, para que en ellos se establezcan diálogos que se encaminen al cambio social que necesita nuestro país.

El cambio debe lograrse desde las aulas de clase como espacio de conocimiento y reconocimiento, de vivencia y convivencia con el semejante y, en el cual el estudiante es capaz de decidir por sí mismo que objetivos desea alcanzar para su vida. Por tanto, desde las aulas escolares, el PEI debe responder a las necesidades del contexto, a las necesidades humanas de valores y formación; aun cuando resulte complejo en estos tiempos hablar de transformación por encontrarse tachado de derecha o izquierda, vivimos en una sociedad donde se deben articular en los centros educativos muchos de los hechos que continuamente merece valoración alguna y que exigen el cambio de ciertas actitudes constitucionales que no buscan ser negociadas con el diario vivir de la mayor parte de la población.

En tal sentido, el Proyecto Educativo Institucional debe ser democrático y participativo de tal manera que, pueda reconocer las diversas voces que integran la comunidad educativa, no siendo esto confesional o arraigado algún credo religioso y procurando siempre una formación integral, en la cual las distintas ciencias, y sobre todo las ciencias sociales sean unas de las áreas integradoras y forjadora de la criticidad, reflexión y diálogo que se pretende articular en la sociedad, y donde su interdisciplinariedad se entrelaza para el logro de los objetivos que todo docente en su quehacer debe asumir y desarrollar (Mora, R. (2018). Prácticas curriculares cultura y procesos de formación. Tercera Edición. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla).

Es importante entender, desde otro punto de vista, que los distintos procesos evaluativos indican la realidad que el docente debe asumir con respecto al aprendizaje de los conocimientos del estudiante. Los procesos formativos dentro del Proyecto Educativo Institucional deben siempre producir en el establecimiento educativo las reglas que entrarán a mediar y en segunda instancia, a guiar la conducta de cada uno de los sujetos y los entes que dinamizan el establecimiento educativo. Así mismo, se hace necesario que el diseño curricular sea la respuesta que los constructores curriculares que figuran en realidad la misionalidad que se pretende alcanzar; debido a esto, es que el currículo, entendido como el conjunto de posibilidades formativas, que una institución educativa, selecciona, identifica, jerarquiza y prioriza pensando la formación integral de los educandos, junto con el PEI deben constituirse como los puntos nodales para la comunidad educativa de una institución, que diariamente y permanentemente los dichos elementos deben ser contrastados en lineamientos oficiales y direccionados al contexto que se vive.

Debemos anotar que, resulta importante destacar que en primera instancia lo que debe considerarse como primordial en la exaltada labor docente, es la responsabilidad y ética que se debe asumir para direccionar los distintos procesos que constituirán la base para las futuras generaciones. Está en manos no solo de los docentes, sino también de la familia y la sociedad garantizar que se promuevan adecuadamente cada uno de los elementos a los cuales debemos estar comprometidos, pero, que no sean más vulnerados estos derechos, debido a los dirigentes políticos o politiqueros que nos gobiernan. Por tanto, es misión de los jóvenes, siendo el futuro del país guiar a la muchedumbre, alguna ciega y otra con falta de expectativas o esperanzas hacia un nuevo camino, el cual brille por una educación emancipadora, integral y formadora, capaz de responder a nuestras necesidades y a las del contexto.

Se necesita una sociedad educada, que desde la educación transforme y ejerza presión sobre quienes mal nos han manejado y donde se procure ante todo el conocimiento de la historia y donde no se sigan repitiendo hechos que marcan nuestra existencia, y en el cual el gobierno cumpla su primera misión, que es darle educación formativa al pueblo, porque como bien lo mencionó el legendario Libertador Simón Bolívar en sus años de gloria, “Un pueblo ignorante, es un pueblo ciego de su propia destrucción”.  Este texto, al igual de quienes como estudiantes transformadores escribimos en este importante diario periodístico regional, hace parte del “Taller de lectura y escritura”, que viene desarrollando nuestro docente en los cursos de Legislación y Gerencia Educativa, Procesos Curriculares y Constitución Política” en la Licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad del Atlántico.

#DIARIOLALIBERTAD

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