Principios curriculares del horizonte de formación

Reynaldo Mora Mora

Tribuna Pedagógica

Por: Reynaldo Mora Mora

Consideramos que estos Principios Curriculares que informan el Horizonte de Formación de la Universidad del Atlántico conllevan una función social implícita y que su tarea principal es establecer los procesos de cómo poner a dialogar lo que se enseña, con el contexto y la vida misma de los futuros egresados. Con la construcción de estos lineamientos de la vida de los procesos formativos, la Institución se consolida en la reflexión de relación directamente razonada con las problemáticas y tensiones de la región Caribe. Esta filosofía curricular reconcilia dos ideas fundamentales: la propuesta interdisciplinaria, transdisciplinaria y multidisciplinaria, globalizadora e integral para la formación y la idea de que el currículo debemos conceptuarlo como la liberación de los talentos y capacidades académicas, investigativas, personales y emocionales como el crecimiento progresivo de cada estudiante de acuerdo con los fines de la educación.

Los aportes nutrientes de estos principios al torrente de la formación de los programas académicos debemos considerarlos como referentes clave dentro del análisis que haga la Institución, sobre que ofertar a la sociedad de acuerdo con el crecimiento de los saberes que día a día se desarrollan. La búsqueda de esta integralidad en los procesos formativos producto de los diálogos arriba propuestos lleva a rescatar la historia de cómo la Universidad del Atlántico ha dado respuesta a los problemas de la región y la sociedad colombiana desde el estudio de las diferentes perspectivas que, a partir de construcciones teóricas, los grupos de investigación institucionales han venido abordando los diferentes objetos de estudio de los programas académicos ofertados.

Debe decirse que el problema que convoca a estos Principios Curriculares tiene que ver con el vínculo entre el quehacer o hacer de las diferentes prácticas profesionales al interior de las Facultades como Unidades Académicas y las teorías que se generan alrededor de cómo se forma. Esta es una línea de investigación que viene desarrollando el Grupo de trabajo de “Currículo, Formación y Saberes” adscrito al Doctorado en Ciencias de la Educación de la Universidad del Atlántico. Para el quehacer de este colectivo, existe una estrecha relación entre los contenidos que se ponen en escena en el currículo con los objetos de estudio de los programas académicos. Estos Principios llaman la atención de cómo construir un análisis para retomar los aportes de diferentes autores, posturas y corrientes filosóficas y científicas, importantes en el marco de las Prácticas y Discursos Curriculares en los procesos de formación en la Universidad del Atlántico.

Los Principios Curriculares como argumentos formativos son significativos en el siguiente sentido: el objeto del currículo en términos de una construcción colectiva, es una herramienta que se dinamiza para abordar el hecho educativo-formativo como un objeto de estudio más amplio, flexible. Que se mueve, que no está dado, que hay que estar construyéndolo, que no es idéntico, en el sentido que se diferencia de otras construcciones se circunscribe a los respectivos contextos. Es el deseo latente de los constructores curriculares, porque hay que enfrentar la naturaleza compleja de formar integralmente, reconociendo que lo preciso es acercar lo formativo a los actores desde los respectivos contextos, porque hablar de construcción colectiva quiere decir acotar conceptualmente la manera de acercarse a eses objeto, que es la realidad, para hacerle la respectiva lectura.

Como se observa desde lo expuesto, existe un gran nuero de aspectos problemáticos alrededor de la importancia de estos Principios Curriculares. Y estos aspectos o núcleos curriculares no solo tienen que ver con la naturaleza de las prácticas formativas de la Institución y sus características. Se hace necesario analizar los ámbitos de aplicación de estos lineamientos, en tanto nos dan elementos de cómo leer más finamente la formación como objeto de estudio, por lo menos para darnos cuenta de lo que estamos haciendo curricularmente. Nos parecen muy importantes estos lineamientos, porque el currículo trabaja sobre una determinada realidad, sobre las dimensiones socioafectiva y cognitiva como procesos amplios de trasmisión de hechos culturales, por ejemplo, de manera sistemática, planeada y organizada.

En la Universidad del Atlántico, este debate hay que darlo, porque tiene que ver con el tema de la identidad misional de esta Institución y por consiguiente de la conformación del campo intelectual del currículo como disciplina académica e investigativa. Y en este proceso de consolidación y legitimación de estos Principios podemos construir conceptualizaciones del currículo, porque son nociones generacionales que confluyen de manera paralela a los tiempos históricos de la Universidad, no solo como posturas o prepositivas de análisis distintas, sino también juegos de poder entre académicos. En todo caso, tenemos que abrir el debate para empezar a definir qué se entiende por Principios Curriculares y por currículo dentro de la conformación de nuestro campo de conocimiento.

Es importante reconocer que estos Principios Curriculares fortalecen el dialogo con los programas académicos y con los planes de estudios y los contenidos de enseñanza, pues sirven para abordar los problemas relacionados con la connotación ya sea disciplinaria o científica del currículo, estableciendo criterios de cientificidad para los contenidos de enseñanza, comparando, por ejemplo, los diferentes saberes desde una posición epistemológica. En términos generales, debemos aceptar que estos lineamientos curriculares sirven para encauzar la formación de profesionales en la Universidad del Atlántico. Se trata de reconocerlos como un campo de reflexión, de conocimiento y de producción discursiva. Sobre este tema cabe señalar que es necesario establecer una distinción fundamental entre los términos de pedagogía, didáctica, evaluación y currículo, a fin de conocer sus lógicas internas y externas.

Estos lineamientos curriculares tienen que ver con el imaginario de los actores del proceso formativo; es decir, hablar de ellos provoca o alimenta cierta seguridad teórica y metodológica que garantice la construcción del Horizonte Formativo de la Universidad del Atlántico, a su vez su legitimidad, porque habría que crear una cultura para esta justificabilidad de este Horizonte Misional, como un campo deseable  de comportamiento deseable que se quiera transmitir a través de sus estudiantes y se proyecten a sus egresados desde el discurso académico, como un discurso institucional y académico. Este fortalecimiento cultural del Horizonte vale para reorientar permanentemente el objeto misional de la Institución a través de la mirada de la filosofía misional que resalte las preguntas sociales del contexto que resulten del diálogo entre currículo y contexto. Este debate necesario implica el sentido político, social e histórico de la Universidad Atlántico. Este debate por los lineamentos o principios del Horizonte que esbozan el análisis de los problemas desde ellos. El Horizonte Misional está supeditado a estos Principios Curriculares para construir visones contextualizadas de los Programas Académicos. Estos lineamientos responden a mutaciones del contexto que afectan profundamente el ámbito de la Institución y de las perspectivas de lo que tradicionalmente se ha dado en llamar plan de estudios.

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