Julio 9 1540: Enrique VIII y su divorcio de la Yegua Flamenca

Se había casado con Ana de Cleves, a quien apodó así después de haberse enamorado de un retrato de ella.

Por: Pepe Sánchez

Enrique VIII, nacido el 28 de julio de 1491 y muerto el 28 de enero de 1547, fue quien al desligarse de Roma y convertirse en la cabeza de la Iglesia Anglicana, disolvió las poderosas y ricas órdenes católicas de Inglaterra, incautó sus bienes, fortaleció el poder real,  favoreció la incipiente industrialización y desarrolló la marina, dando los primeros pasos para colocar a su país a la cabeza de las potencias europeas. Sin embargo, es más recordado por sus sus seis matrimonios, que por estos logros de su reinado.

Una de estas uniones fue con Ana de Cleves, enlace que jamás se consumó, que sólo duró seis meses y que ocasionó la condena a muerte de Thomas Cromwell, por muchos años consejero del monarca.

Tras el fallecimiento de su bella esposa Jane Seymour -quien murió después de haberle dado al rey su ansiado vástago varón- Enrique VIII quedó desolado. 

Dicen sus biógrafos, que ella fue la única de sus consortes a quien de verdad amó, pero antes que entregarse por completo al dolor tras la muerte de la amada, el monarca tenía que atender los asuntos de Estado y uno de ellos, era buscar una alianza con Alemania.

Enrique, a causa de su separación y divorcio de Catalina de Aragón y la Iglesia Romana, se había enfrentado al poderoso imperio de Carlos V de España y por eso necesitaba un aliado de gran fuerza en el continente. Por tal motivo, accedió a la sugerencia de Cromwell de desposar a Ana de Cleves, a quien jamás había visto.

Cromwell había tomado precauciones. Convocó al pintor real, Hans Holbein para que pintase un retrato de Ana, «lo más parecido posible a lo real» y que dejase satisfecho al exigente monarca.

El cuadro como ocurre hoy con muchas fotos en las redes sociales- estaba bastante alejado de la realidad, y no se mostraba a la verdadera Ana, que en la vida real era una mujer alta y corpulenta con el rostro marcado por la viruela, sino a una gentil fémina, muy parecida a cualquiera de las vaporosas bellezas de la época

Pero a Enrique le ocurrió lo mismo que a muchas personas que hoy se enamoran a través de Instagram, Facebook o cualquiera otra de las redes sociales. Fue engañado con una imagen irreal.

Holbein -a quien apodaban El Joven para diferenciarlo de su padre- era, según sus críticos, un artista de singular maestría y el retrato, resultó una verdadera obra de arte que en su conjunto, resaltaba lo majestuoso del vestuario y del porte de la dama, pero muchos detalles pasaban inadvertidos.

El cuadro -como ocurre hoy con muchas fotos en las redes sociales- estaba bastante alejado de la realidad  y no se mostraba a la verdadera Ana, que en la vida real era una mujer alta y corpulenta con el rostro marcado por la viruela. En él se veía a una gentil fémina, muy parecida a cualquiera de las vaporosas bellezas de la época

-Es una Yegua Flamenca. Una Yegua de Flandes- dijo el rey cuando la conoció.

El matrimonio solo duró seis meses y nunca se consumó, pero Enrique pese a su temperamento violento, fue generoso con Ana. Hasta el final, ella fue llamada en la corte «la hermana del rey» viviendo de la renta que le asignó su exmarido y siendo recibida en palacio con honores.

Se divorció de ella el 9 de julio de 1540.

No tuvo la misma suerte Thomas Cromwell, a quien el rey culpó del estruendoso fracaso. Fue condenado a muerte sin un juicio y decapitado en la Torre de Londres el 28 de julio de 1540.

No tuvo la misma suerte Thomas Cromwell, a quien el rey culpó del estruendoso fracaso. 

Enrique enfurecido y molesto, le retiró algunos de sus privilegios con lo que los adversarios conservadores del Consejero, emprendieron una campaña para hacerlo caer de manera definitiva.

Después de años de aconsejar exitosamente al Rey Enrique VIII, como secretario de estado, el asesor y primer conde de Essex, fue arrestado, enviado a prisión y acusado de traición, herejía y corrupción.   Fue condenado a muerte sin un juicio y decapitado en la Torre de Londres el 28 de julio de 1540.

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