No se escuchan las propuestas de los candidatos

Sería muy importante  que los candidatos y  precandidatos a ocupar la Presidencia de la República comenzaran a plantear desde ahora, sus ideas y propuestas tendientes a sacar al país de la crisis en que se encuentra.

Todavía no se vislumbra una negociación que permita disminuir la escala de violencia  en la que queda sumido el país cada vez que se producen las jornadas de protesta y continuar escuchando a los jóvenes que se encuentran en la primera línea, defendiendo el derecho a su educación gratuita y a un trabajo digno ya prometidos por el propio  gobierno.

Da la impresión que se perdió el principio de la credibilidad en las conversaciones y que estuviéramos en un callejón sin salida, en donde prevalece la desconfianza  entre las partes confrontadas, a juzgar por las ya permanentes controversias escuchadas, hay quienes conceptúan que si no será que los señores del comité de paro, al no tener un control político sobre los jóvenes, mantienen una agenda secreta y que su interés  es llevarnos a un estado de inestabilidad social que se prolongue hasta las próximas elecciones presidenciales de mayo de 2021.

Como ya sabemos, en un sector de las filas del partido Centro Democrático  se están escuchando algunas voces como la del exministro Fernando Londoño quien está soslayando la necesidad de la renuncia del presidente Duque, mientras  que el expresidente Uribe Vélez frente a la protesta social, sugiere más autoridad y mano dura contra los que fomentan y subvierten el orden público, en medio de este tira y jala se encuentran  los jóvenes, que en realidad son los que han llevado la peor parte en los desórdenes ampliamente conocidos, en los que hasta el momento se habla de unos setenta y tres muertos, más de mil heridos y más de sesenta desaparecidos, lo que motivó la presencia en Colombia  de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,  la misma que en días pasados dio a conocer varias recomendaciones no aceptadas por el Gobierno Nacional.

Llegó el momento para que los colombianos de bien nos unamos para exigirles tanto al Gobierno como al comité de paro que regresen a la mesa de negociación y no se levanten hasta cuando exista una clara solución, porque llegó el momento de poner en práctica una clara voluntad para concretar un acuerdo como lo merece la mayoría del pueblo colombiano, no con el anuncio de nuevas protestas impregnadas de la acción de los vándalos.

Ciertamente a medida que han pasado los días y se ha venido prolongando la convulsión social –posiblemente debido a la intransigencia de las partes– no se vislumbran soluciones inmediatas para los múltiples y sentidos problemas de la población, teniendo en cuenta que están de por medio problemas de fondo que existen desde tiempo inmemoriales, últimamente exacerbados por el manejo de la pandemia, los que seguramente no  podrán resolverse en el corto plazo.

De todas maneras el principio fundamental del  pacto que hay que concretar deberá ser inspirado en la defensa de nuestro sistema democrático que, por imperfecto que sea, es mejor que cualquiera otro que pueda imaginarse.

Resulta  fácil  concluir que tras bambalinas actúan colombianos y posiblemente extranjeros interesados en fomentar el caos y que las instituciones que conforman el Estado Social de Derecho, pierdan confianza entre la ciudadanía y con su proceder encontrar terreno abonado para que el poder llegue a manos de quienes con promesas populistas, cautivan a las masas descontentas, que sí las hay.

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