La OEA debe visionar el futuro y trabajar según los cambios políticos

Sabiendo que los principios o pilares de la Organización de Estados Americanos (OEA), son basados en la defensa de los Derechos Humanos, la democracia, la seguridad y el desarrollo, son muchos los cuestionamientos que hoy en día tiene este organismo internacional.

Desde su creación en abril de 1948, se ha trabajado en favor del desarrollo de sus países conformantes, pero en los últimos tiempos viene siendo muy cuestionada, sobre todo por la falta de garantías democráticas en varios países del cono sur.

Allí, sus elecciones han sido muy cuestionadas, como las realizadas en nuestro vecino Perú, situaciones tan lamentables como los paros colombianos y la falta de garantías de equidad en sus intervenciones hoy tienen en el ojo del huracán a la OEA, ya que se viene presentando una falta de interés por la problemática de cada uno de sus países miembros.

A tal punto llega esta situación que se piensa en el favoritismo por resolver los problemas de Nicaragua, olvidando las circunstancias que atraviesa el resto del continente y que debe tener un acompañamiento verdadero y de veeduría por las actuaciones tanto de los gobiernos, como de los diferentes movimientos en pro de una solución social.

A la merced y sin garantías reales de pertenecer a una comunidad que pretende buscar el desarrollo y la democracia en sus miembros socios, planteando estas teorías y sabiendo que Colombia es uno de los fundadores, se debe seguir en un organismo que ha perdido la visión su esencia de creación y a la postre ha dejado a sus miembros huérfanos en las peores circunstancias de falta de equidad e igualdad.

La falta de una verdadera cooperación internacional brilla hoy en día en muchas capitales de las Américas, porque el apoyo que debería estar brindando la OEA no se da y se sigue en la violación de los Derechos Humanos en las calles de ciudades como Bogotá, Lima y Santiago.

La verdadera diplomacia que deben tener los miembros del comité no existe, se ve reflejada en la carencia de alternativas de conciliación y de acercamiento entre las partes en conflicto en los problemas internos de cada país, como si lo que pasara en cada uno de ellos no importara y sólo se centrara en las diferencias políticas de un solo país como lo es Nicaragua.

Y con esto no estamos diciendo que esté mal el hecho de hacer un seguimiento y un acompañamiento a los hermanos nicaragüenses, sino que el organismo internacional debe estar en la capacidad de atender, apoyar y acompañar a todas las naciones que hacen parte del mismo, con igualdad de oportunidades y recursos según sus necesidades.

Así que el llamado es a que los países miembros se reúnan y comiencen a trabajar en la modernización de la OEA, para poder llevarla a las circunstancias actuales del continente, de la globalización y a la búsqueda de nuevas estrategias de cooperación y entendimiento internacional, centrando y aterrizando cada vivencia en particular, para poder prestar un apoyo a las necesidades de cada nación.

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