¿Caimán Sánchez debe ser el nombre para sede deportiva?

Fue el primer futbolista colombiano contratado para jugar en Argentina; primer técnico en llegar a la final de una Copa América y una verdadera estrella en el Mundial 62 en Chile

La primera vez que hablé con el Caimán Sánchez, no fue en un campo deportivo. Para ese entonces, yo era un estudiante de la Universidad de Antioquia y él era el propietario en Medellín de un lujoso estadero, que -según la prensa de ese entonces– era el mejor de la ciudad.

Un día cualquiera, caminando por Palacé, diagonal al Hotel Nutibara, mi primo Guillermo Gómez -en cuya residencia en Medellín estaba yo alojado- me mostró el sitio.

-Vamos a tomarnos una fría y si están el Caimán o su hermano el Patón, charlamos con ellos- me dijo Guillo.

-Ya ellos casi no vienen por aquí porque están negociando el local pero ustedes son muy de buenas. Hoy están ambos aquí, pues- nos dijo el portero con su fuerte acento antioqueño.

El Caimán era un hombre muy afable y al enterarse que mi primo había jugado fútbol aficionado en la cancha del Cementerio Universal, lo abrazó. -Muchas veces jugué ahí– nos dijo- con el Colegio Barranquilla y con un equipo llamado La Fortuna.

Mi primo ya conocía esa historia  y yo estaba más interesado en conocer detalles de aquella heroica primera presentación de Colombia en un Mundial de Fútbol de Mayores, que se cumplió en la sede de Arica en Chile en 1962,

-Bueno, nos tocó un grupo demasiado duro, pero sabíamos que eso pasaría. Era nuestro primer Mundial, teníamos que pagar la novatada y nos pusieron ante rivales terribles. Uruguay, dos veces campeón del mundo, y Yugoslavia y la URSS, verdaderas potencias del fútbol y con aspiraciones de ganar el título. Sabíamos que iba a ser un calvario– dice

-El primer partido frente a Uruguay fue casi una masacre. Después de que marcamos el gol de penal del Cobo Zuluaga, los uruguayos empezaron como son ellos, a jugar rudo. Pepe Sassía le pegó un coñazo al Cobo y le fracturó dos costillas. Más tarde se lesionó Delo -Maravilla gamboa- y ya no tuvimos chance. Nos ganaron- señala con tristeza.

-Pedernera y Toño -se refiere a Antonio Julio de la Hoz, asistente técnico de la Selección- nos dijeron que olvidáramos a Uruguay que pensáramos en la URSS, el Mocho -Aníbal Alzate apodado así por una lesión que sufrió en un dedo del pie derecho hacía algún tiempo- era un jugador muy valiente y con Oscar -López, estrella del Cali- podíamos contrarrestar un poco la estatura de los rusos, aunque nos advirtieron que no jugáramos por arribe, cuando mucho a media altura. Por eso, se dio el gol Olímpico de Marcos- añade

-Pues bien, los goles de los rusos fueron dos pretinazos bien dados y dos a quemarropa. Nada que hacer en ninguno de ellos- afirma.

-Caimán, pero si a ti te hicieron cuatro goles…¿Por qué dijeron que fuiste una figura del partido? -le pregunté interrumpiéndolo.

-Eso fue al final -me dice- cerca de los ochenta minutos cuando perdíamos 4 a 3, que le saqué un tiro a Chislenko que ya me había anotado un gol y otro a Ivanov, que había marcado dos . Los rusos eran unas verdaderas balas, pero es que en ese partido todos fuimos figuras. Por ejemplo, Rolando -Rolando Serrano, mediocampista jugador de América,Millonarios Junior y Unión Magdalena- se lució cubriendo la mitad del terreno. Quitaba y ahí mismo entregaba, haciendo que el equipo no se demorara en avanzar y Rada que fue una verdadera sorpresa para muchos ese día. Toño no sólo fue el goleador sino que puso dos pases maravillosos. En el minuto 21, parecía que se la iba a enviar al Zipa por la izquierda pero siguió por el centro y en lugar de patear, le puso un gran pase al Cuca -Herman Aceros- que dejó frío a Yashin con el primer gol. Y en el minuto 71, otra cipota jugada en la que engañó a todo el mundo y por el medio de la defensa rusa. le hizo el pase a Marino Klinger. Ahí empatamos y todos nos volvimos locos. Saltamos, nos abrazamos, yo no sabía si echarme a llorar o reírme y como en sueños pude ver a los técnicos, Pedernera y Toño abrazándose. La tribuna era una locura- recordó emocionado  

-Caimán pero tu eres un tipo muy mesurado, tranquilo, muy poco proclive a esos desbordes emocionales- dijo mi primo Guillermo Gómez

-Hermano, estábamos empatando con la URSS, uno de los favoritos para ganar el título. Y salimos de ser goleados a lograr ese empate…Ahí no hay cabeza que valga. Ahí el corazón manda- dijo

-Uno de los puntos favorables que tuvimos fue no levantar mucho la pelota. Nosotros teníamos gente grande, pero no tanta como ellos. Y por eso, los sorprende el gol olímpico de Marcos. Toño había dicho que tratáramos de cobrar los tiros de esquina por el suelo o a media altura, para tener algún chance de ganar en área, porque por arriba sería imposible. Y eso fue lo que hizo Marcos, cobrar con efecto, hacia adentro, a media altura y los sorprendió. Mira, si esa pelota llega a golpear a un defensor, ten la seguridad de que por el efecto que llevaba, habría sido un autogol. Los rusos se miraban consternados, asombrados, incapaces de asimilar lo que veían. Yashin miraba hacia el balón y los defensas no acertaban a reaccionar- dice.

-Ese empate de ustedes con Rusia despertó mucho optimismo. Tanto, que se creía que podíamos ganarle a Yugoslavia- le dije

-No, ya eso era imposible. Desde luego, la preparación física de los europeos era insuperable, y nosotros estábamos disminuidos después del cipote esfuerzo. Perdimos y hasta allí llegó el sueño, pero es algo que no solo a nosotros sino a todos ustedes, les quedó metido en el alma- indicó

-Bueno, pero ustedes han hablado con Efraín de ese campeonato pero no han tocado el tema del beisbol- dice en ese momento José «Patón» Sánchez, se hermano.

-Bueno pero es que el beisbolista profesional fuiste tu, Jose -dijo el Caimán- que jugaste como profesional. Entre otras cosas, mi hermano fue un cipote tercera base y tenía poder al bate. Bateaba muy bien. Yo sí jugué, pero no de manera organizada. Me gustaba y todo pero el fútbol me apasionó mucho más- nos cuenta.

De eso ha transcurrido ya más de medio siglo y hoy, Efraín Caimán Sánchez, el Caimanón -como le decía otro de los grandes personajes de nuestra historia, Edgar Perea Arias- ya no está con nosotros en este plano. Hizo la transición

Créditos: Pepe Comenta

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