Las estimaciones presentadas por el PNUD en el documento “Pobreza y desigualdad en la región Caribe ¿Cómo recuperar la senda del desarrollo sostenible?” revelan que la pobreza en dicha región pasaría de 46,2% en 2019 a 52,2% en 2020, es decir, que más de la mitad de la población Caribe estaría en esa condición. En esas circunstancias, se espera que haya 826.928 nuevos pobres y que de ellos, 244.946 sean pobres extremos. Así, la incidencia de la pobreza extrema en la región pasaría del 13,5 % al 15,35%.

La Guajira seguiría siendo el departamento con la cifra más alta de pobreza y pobreza extrema, mientras que el Atlántico sería el que más se vería afectado por el choque de la crisis ya que tendría una variación de 9,03 puntos porcentuales con respecto a 2019.

Sin embargo, el documento afirma que de no haberse dado los programas de transferencias monetarias del Gobierno, la situación habría sido peor. Por ejemplo, en La Guajira la crisis habría producido un incremento de la incidencia de la pobreza en 7,7 puntos porcentuales, pero los programas estatales lograrían amortiguar 6,6 p. p., es decir, que aproximadamente el 85 % del efecto de la pandemia en la pobreza se habría evitado mediante transferencias a los hogares a través de ayudas no condicionadas como lo son Ingreso Solidario, Compensación del IVA y Giros Extraordinarios entre los que están las iniciativas de Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Colombia Mayor.

Escalafón departamental de la pobreza monetaria en el Caribe

Fuente: elaboración propia con base en DANE (2020).

Por transferencias del Gobierno, la Guajira, Córdoba y Sucre amortiguarían totalmente el aumento en pobreza extrema en 2020
En lo referente a la pobreza extrema, todos los departamentos del Caribe amortiguarían el incremento en 2020. En los departamentos de Córdoba, Sucre y La Guajira, los programas gubernamentales compensarían en su totalidad el aumento de la pobreza extrema que se esperaba debido a la crisis, incluso con cifras menores a las que había en 2019 en el caso de Córdoba y Sucre. Esto es el producto de una focalización detallada del Departamento Nacional de Planeación (DNP) para llegar a quienes más lo necesitaban, en las zonas más afectadas.

De esta manera, las ayudas del Gobierno Nacional en La Guajira habrían frenado en un 99%, el aumento de los 12.8 puntos porcentuales en pobreza extrema que se preveían por efecto de la crisis derivada del covid- 19 en ese territorio.
Así mismo, y como resultado de la crisis, para Córdoba y Sucre el documento estima una pobreza extrema para 2020 del 23,1% y 21,3%, respectivamente. Sin embargo, por efecto de las transferencias del Gobierno, estos indicadores quedarían en 14,36% en Córdoba y 11,27% en Sucre, valores incluso más bajos que los observados en 2019.

Con relación a la desigualdad, debido a la contracción de salarios e ingresos derivada de la crisis del año 2020, es posible estimar que la situación en la región Caribe, medida por el Gini, llegaría hasta 0,592 (una cifra sin precedentes). Sin embargo, cuando se contabilizan todas las transferencias que activó el Gobierno nacional, el coeficiente de Gini queda por debajo de la situación inicial precrisis (0,55).
Durante el evento Javier Pérez Burgos, gerente del área de reducción de pobreza e inequidad del PNUD en Colombia afirmó que «Para alcanzar la Agenda 2030, Colombia debe sacar a más de 12 millones de pobreza y, de ellas, 6 millones están en el Caribe
62.97%
60.93%
59.13%
57.31%
56.75%
51.53%
44.10%
36.33%
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
colombiano. Esto quiere decir que tenemos que poner atención a esta región y sus diferentes departamentos. De este reporte destaco la necesidad de ir más allá de los promedios y de entender la importancia del foco territorial para el diseño de políticas”.
Sobre los Documentos de desarrollo PNUD- Colombia

El informe del PNUD titulado “Pobreza y desigualdad en la región Caribe ¿Cómo recuperar la senda del desarrollo sostenible?” se desarrolló en conjunto con el Centro de Estudios Socioeconómicos y Regionales (Cesore) y utilizó una metodología de microsimulaciones con base en análisis a la Gran Encuesta Integrada de Hogares del DANE para el periodo comprendido entre 2012 y 2019, con proyecciones a 2020.

En el conversatorio virtual participaron dos de los autores del documento, Fernando Herrera Araújo, director de Cesore y Jairo Núñez Méndez, investigador de Cesore y Fedesarrollo.

Entre los panelistas invitados estuvieron Javier Pérez Burgos, gerente del área de reducción de pobreza e inequidad del PNUD en Colombia; Jaime Bonet-Morón, director del Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER) del Banco de la República; Oriana Álvarez, directora ejecutiva de Fundesarrollo y Sandra Milena Rodríguez, profesora asociada del Departamento de Economía de la Universidad del Norte.

La moderación del espacio Hablemos de Desarrollo estuvo a cargo de Laura Ardila, periodista de La Silla Vacía.

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