Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza BUSCAR LAS SOLUCIONES

Rubén Dario Ceballos

No se trata de buscar culpas del escaso avance o atraso de nuestros municipios, departamentos y región Caribe, en factores externos de dependencia y demás otros que se suponen impuestos desde afuera, pero que yo sostengo nos hemos dejado imponer. Día tras día vemos toda una serie de episodios que confirman que nuestros problemas tienen como esencia, amén de plegarnos obsecuentes y no hacernos sentir con demostrados carácter y criterio como debiera ser; a la extraordinaria como sorprendente y portentosa capacidad que tenemos de cometer errores y de tropezar más de dos veces con la misma piedra, a lo que se adiciona la falta absoluta de visión de futuro y cohesión regional para enfrentar el desafío inaplazable del desarrollo social, humano y del crecimiento económico que nos lleven con prisa y sin pausa por adecuados caminos a salir de la pobreza en primer término, y alcanzar para todos sin excepción ni exclusión, el bienestar general en ámbito de integralidad.

¿Será que en otras latitudes donde han logrado al menos en gran parte aminorar la pobreza y darles esperanza a sus pueblos, existe una pobre integración regional? La respuesta definitivamente es no. Los atrasos no se conjuran con desintegración, ni yendo cada uno por su lado, lo que a la postre conduce a ninguna parte. No es con pasiones estériles como el egoísmo como vamos a avanzar. Nada bueno ha salido de ellas en la historia. Tampoco con pasiones malsanas, ni buscando como hacen algunos, que se extiendan a las clases sociales y que estas entren en disputa, para que sus pretendidas revoluciones e ilusos avances puedan producir un supuesto cambio social que nunca llega.

No es con la promoción de desviaciones ni terquedades que algunos vuelven el centro de sus vidas, de sus actividades y de la política. Desarrollo y crecimiento no se fomentan ni se impulsan así, lo que determina gobernar con sindéresis, andar por caminos de corrección, estar en el poder para poder potenciar el beneficio colectivo, ya que como dijimos, no de otra manera se puede entender ni dar sentido al progreso de los pueblos y a las acciones políticas.

Necesitamos unidad de propósitos, los problemas que acusamos y los que se han acumulado sobre nuestra sociedad, no dejan espacio alguno para que nuestras entidades territoriales vayan cada una por su lado. Se impone con urgencia manifiesta un proyecto de unidad regional donde primen los intereses superiores de la comunidad. Tenemos en contexto de importancia, buscar los consensos suficientes y necesarios para que la cohesión regional sea un hecho incontrastable y centro de las más relevantes actividades, en el entendido y la comprensión que sin esa unidad de propósitos no vamos a ningún lado.

Se trata de plantear en real realidad y verdad verdadera las una y más reivindicaciones sociales, conquistas y promisorio futuro que tanto anhelamos como región y que aplazado ha sido por decenios en detrimento de nuestros pueblos y comunidades que no lo merecen; y menos, por tener nosotros como territorio, todos los elementos que se quieran, todos los elementos habidos y por haber para hacer del Caribe la más inigualable tierra de promisión, en la que no nazca, evolucione, se consolide ni entronicen fracaso, contaminación, ni la destrucción que generan para mal las pésimas, nulas y peores administraciones.
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Jurista

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