Papel y Lápiz, RIO MAGDALENA: ALCANCIA SIN FONDO Por Orlando Andrade Gallardo

Vuelve y juega el río Magdalena. Desde que fue trasladado el arribo de buques mercantes de Puerto Colombia, a Barranquilla en 1935, el río se ha convertido en una alcancía sin fondo para todos los gobiernos.

El entusiasmo como los funcionarios de turno programan su rehabilitación en forma apasionada, más bien parece una comedia y repiten lo que sus antecesores han informado, con el mismo libreto. Que los diez departamentos serán beneficiados, que el transporte de carga intermodal será más ágil y económico, que la inversión millonaria APP, a diez años no sacrificará las finanzas públicas, no hay riesgo, que generará cientos de miles de trabajos directos y otro tanto indirectos.

Es decir, los guiones al pie de letra y apasionamiento que capturan el interés del público como los de la actual ministra de Transporte Ana María Orozco y su antecesora Natalia Abello. Con la ley de infraestructura del 2014, se inicia el revolcón y G4, como se conoce en Colombia el plan vial, donde se presentaron toda clase de desórdenes, delitos e impunidad, por la cantidad de billones de pesos que había en juego.

El río Magdalena es la fuente hídrica más amada por los colombianos, sus bondades naturales y belleza original, han servido de inspiración a poetas, escritores y musicólogos, pero su generosidad es abusada por las manos pelusa y sucias de políticos corruptos que han manchado sus aguas de sangre. No es nuevo para la opinión pública, que próximo a épocas electorales se anuncien obras de mitigación en el río, el problema es si la realizan, en el 2015 se anunció una inversión de 2.5 billones de pesos en el proyecto de navegabilidad de 908 kilómetros de Puerto Salgar a Barranquilla. ¿Qué pasó? Juzguen ustedes.

Todas las ventajas presentadas a los colombianos en esa ocasión, son las mismas anunciadas la semana pasada en la reunión del BID, facilidad para movilizar convoy de 7.200 toneladas que sustituyen 250 tractomulas, y 180 vagones de ferrocarril. Reducción de fletes de carga intermodal de 30 a 40%, navegabilidad 24 horas y puertos fluviales alternos; los defensores de la iniciativa consideran que es el proyecto más ambicioso en materia de infraestructura en los últimos 200 años. El cronograma firmado en esa época entre el gobierno y contratistas, fijaba que a finales del 2016 se entregaba el primer plano de 630 kilómetros entre

Barrancabermeja y Barranquilla, debidamente terminado y habilitado para la navegación de convoy. ¿Qué pasó? Juzguen ustedes. El otro tramo Puerto Salgar- La Dorada sería habilitado en los próximos años para la movilización de carga menos pesada. El proyecto incluía anchura y radio de curvatura para el tránsito todo el tiempo y siete pies de profundidad. La entidad que administra los recursos del río es Cormagdalena, creada en la década anterior, en el 2014 abrió la licitación para realizar los trabajos del río más importante del país, con un cumplimiento estricto del cronograma. La licitación fue ganada por la experimentada firma brasilera Odebretch, supremamente conocida en Colombia por sus travesuras en repartir mermelada, con el 87% y el grupo barranquillero Valorcon con el 13%, las obras debían entregarlas en 1,5 años y encauzamiento de cinco años. ¿Por qué no se realizaron? Juzguen ustedes.

Los colombianos no aceptamos más propuestas vacías que debilitan aun más la credibilidad de los gobiernos, cuál es la finalidad que persiguen funcionarios de todos los niveles en engañar a la población. El gobernante no puede especular sobre promesas que no es capaz de cumplir y más grave cuando es reiterativo en sus propuestas, mentirle a la opinión pública es supremamente grave para la gobernabilidad de un país. El río Magdalena se ha convertido en bandera populista y una alcancía sin fondo, los organismos de control del Estado no tienen laboratorios especializados y herramientas indicadas para comprobar las inmensas inversiones que se realizan, lo que es aprovechado por las mafias de delincuentes incrustadas en las instituciones, para cometer sus fechorías. En esta ocasión desconocemos cuál es la inversión en billones de pesos.

Si hipotéticamente se lograra ‘El Renacer del río Magdalena’, la inversión podría estar asegurada en tres quinquenios por la demanda de carga que generan varias empresas como Ecopetrol. La movilización de diez millones de barriles que produce al año, y sus otros subproductos como Acpm, gasolina, jety y nafta, la industria cafetera, cementera, cerámica, papel periódico, hierro y todos sus derivados, y cientos de toneladas de mercancías varias, serían suficiente.

Adicionalmente el beneficio para el medio ambiente por la reducción de vehículos pesados por carreteras, conservación de vías por la poca movilidad vehicular, es posible reducir la inseguridad y atracos en los trayectos viales, todo sería un gana–gana para el país.

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