EL CURRÍCULO: BASE DE LA EDUCACIÓN POR: MARÍA ZULUAGA CASTILLA, PARA “TEMA UNIVERSITARIO”

En clases de “Procesos Curriculares” en la Licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad del Atlántico (II-2020-I-2021), discutimos y aprendimos que hay múltiples definiciones de currículo, unos, lo definen como una guía, otros, como una estructura a desarrollar, otros, como el corazón o el motor de la educación, y en nuestra opinión todos tiene razón: el currículo son todas esas concepciones que tienen un solo fin, darles a los actores que participan en este proceso una experiencia enriquecedora, y que todos puedan aprovechar al máximo lo que nos ofrece el ciclo educativo.

El currículo debe estar en constante cambio, debe ser un ciclo, es decir que su estructura debe cambiar a medida que la sociedad y el medio en que nos rodea cambien, porque este debe estar a la vanguardia y ofrecer o satisfacer las necesidades a partir de la educación, porque los tiempos cambian y las formas de enseñanza, igual, por lo tanto, no se puede tener un currículo diseñado en el año 2010 en pleno 2021, porque las necesidades y formas de enseñanza han cambiado en todo ese tiempo (Mora, R. (2018).

Prácticas curriculares, cultura y procesos de formación. Tercera Edición. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla). Y la situación actual nos da la razón, la pandemia cogió al sistema educativo de Colombia “mal parqueado”, tantos los alumnos y los docentes no estábamos preparados para el cambio tan grande que se hizo, y más, cuando la mayoría de docentes son personas avanzadas de edad que manejan muy poco las TIC y cuando los alumnos no tienen las herramientas necesarias para dar las clases virtuales. Es en este momento cuando el currículo falla y no logra su objetivo de brindar una educación de calidad.

Si esta herramienta como lo es el currículo, se diseña de la manera correcta, teniendo en cuenta las necesidades por las que está pasando el sistema educativo, y se dan las herramientas a las instituciones de educación, a los docentes y alumnos, se implementará de una forma, para que en realidad se cumpla su objetivo que como ya lo dijimos anteriormente, se trata es de ofrecer una educación de calidad, donde todos sus actores se sientan satisfechos con el proceso que se está llevando acabo. Todos los actores deben comprender lo importante que es el currículo al momento de ordenar y maximizar el proceso de aprendizaje, y este no solo nos ayuda a obtener grandes resultados en el ámbito educativo, sino que este posee unos aspectos que nos ayudará a que los estudiantes, también logren desarrollarse    dentro de la sociedad. Entonces, el currículo nos ayuda a formar hombres y mujeres capaces y útiles, que logren aportar y ayudar a los avances del país.

Carmen Hernández, estudiante de estos procesos, señala que la enseñabilidad debe ser entendida como aquel ejercicio de reflexión (lo que piensa cotidianamente el docente con su contexto) y acción (conjunto de estrategias didácticas curriculares y educativas que ejerce el docente en pro de la formación de los educandos), siendo un ejercicio de introspección que hace el docente. En este sentido, los docentes no debemos enfocarnos solamente en aprender y enseñar los temas pertinentes, debemos tener en cuenta siempre que, con nuestra intervención, podemos cambiar el mundo que nos rodea, porque por muy pequeña que sea la acción podemos empezar a influir significativamente en la vida de muchos estudiantes, familias y comunidad en general (Mora, R. (2010).

Recreando la construcción de un currículo para la región Caribe. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla). En un aula de clases lo que el docente enseñe debe ser lo mínimo y al mismo tiempo, ser lo máximo para la formación de los educandos y de este modo poder: “en un grano de arena ver el universo”. Para lo anterior el docente debe preguntarse, ¿qué va a enseñar? Y, ¿cómo lo hará? Para lograrlo se pueden seguir los planteamientos de Hans Aebli, quien propone: que se debe tener en cuenta la psicología del estudiante, en sus actitudes, emociones y sentimientos, para que lo que se enseñe tenga sentido en su vida. Después de esta identificación el docente abre el maletín de las didácticas y escoge una de ellas para su enseñabilidad. El docente debe enseñar de acuerdo con la siguiente lógica: observar, registrar y narrar, hacer uso de la contemplación, leer e investigar con sus estudiantes. Lo que se enseñe debe ser lo pertinente, para que le sirva en la vida de los estudiantes.

Con relación a lo anterior, la estudiante de esta licenciatura Britanie Cantillo Gutiérrez, relieva que la incidencia del currículo integral es apuntar, a cómo ser unos buenos artesanos de la enseñanza. Porque como sociedad hay que tener en cuenta que el currículo es un elemento esencial para la formación y educación de los actores involucrados en las instituciones educativas, antes tenía un poco nublada la definición de currículo, pero hoy puedo decir que ya la encuentro más despejada. Un currículo, además de ser ese motor que lleva adelante la visión y misión de las instituciones es algo que como docentes debemos ir renovando, organizando y planificando. Es esa pieza clave que no podemos dejar atrás en nuestra bolsa de herramientas al ser llevada a nuestro taller educativo y que debemos esculpir cuidadosamente observando y a la vez registrando cada detalle, sin pasar por alto las dificultades que no dejan evolucionar el proceso de la enseñanza (Mora, R. (2009). Estado del arte de la investigación curricular. Tomo I.

Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla). No solo es deber de los docentes crear cautelosamente un currículo integral, también el cuerpo administrativo debería estar implicado, así como también debería formar parte de este proceso, el estado, trayendo consigo nuevas estrategias o nuevas políticas públicas que impulsen esa reforma integral del currículo y asimismo incite al mejoramiento de una formación consumada de los estudiantes. Es vital que los docentes-artesanos sean visionarios y que tengan una perspectiva donde puedan ver la realidad de la educación, que hagan ver a los colombianos, cuán importante es la formación de todos sus ciudadanos, que puedan entender a ojos cerrados que la educación es tan necesaria como el aire que respiramos.

Hay que matizar que durante la construcción de nuestra artesanía es de total importancia analizar cuáles son las necesidades y de esta manera poder replantear la reforma curricular, para que los estudiantes puedan alcanzar los logros propuestos y, por consiguiente, fortalecer la calidad educativa. A la vez, se constataría una mejor aprendibilidad por parte de los estudiantes, llevando consigo habilidades de personas mucho más críticas y pensantes que cuestionen el porqué de todo. Es necesario que los futuros profesionales de la educación reclamen sus derechos, y más aún que reclamen más inversiones en la educación, uno de los problemas de nuestro país es que hay mucho talento, pero simplemente se tuerce y no se sabe aprovechar.  

En de total ímpetu tener un mayor compromiso y responsabilidad por parte de todos y así se pueda transformar la práctica pedagógica en mejores relaciones pedagógicas que puedan reflejar en los estudiantes que se está llegando a un aprendizaje integro-reflexivo.  Si no transformamos esta situación endeble seguiremos siendo dependientes de la mediocridad. (Mora, R. (2010). Estado del arte de la investigación curricular. Tomo II. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla). Al ser seres sociales que aprendemos bajo la experiencia, es inevitable, que creemos ambientes que, aunque no siempre sean correctos, poco a poco con las vivencias podemos ir mejorando, ir aprendiendo, ir aceptando nuestros fallos y así seguir adelante.

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