Editorial: Incertidumbres que causa la pandemia

Es evidente que muchas empresas les han pedido a sus empleados que sigan trabajando desde casa, mientras tanto se incrementa el cierre de pequeñas y grandes empresas, un hecho que indiscutiblemente ha causado traumatismos e incertidumbre en la mayoría de las cadenas de producción en nuestro país.

En este escenario es innegable que igualmente muchas empresas en Colombia y el mundo se están preparando para presentar resultados negativos en su próxima declaración de renta y en caso que el crecimiento económico se siga estancando tal como lo presagian los expertos, con la lógica  disminución en las inversiones y por consiguiente menos consumo en los hogares, se tornaran imparables  los efectos económicos de la pandemia, circunstancia que como se evidencia podría generar un aumento en el desempleo e incluso el estancamiento en los salarios.

No se necesita ningún esfuerzo mental para colegir que existen  grandes posibilidades de que se produzca un panorama negativo en  las principales economías del mundo y se les observe sufriendo un impacto significativo, aumentando cada día que pasa, sobre todo si tenemos en cuenta que todos los países del orbe están expuestos cada día que pasa a las consecuencias de la pandemia.

Esta situación nos permite asegurar que nos encontramos muy cerca de una recesión mundial, aunque el principal signo de interrogación que surge es: ¿Cuándo se podrá hablar de la recuperación de la normalidad?, esto teniendo en cuenta que cada día se observa un permanente  incremento de los efectos mortíferos del virus como ocurre en los últimos días.

Las consecuencias en Colombia y Latinoamérica, luego  de la caída del precio del petróleo en medio de la crisis por el coronavirus son definitivamente negativas para el crecimiento, esa mortífera combinación entre caída del precio del crudo, el  desplome de las monedas y el Covid- 19, es definitivamente opuesta al crecimiento de cualquier país de  categoría similar al nuestro.

Aunque las proyecciones pueden variar hacia lo positivo, sobre este aspecto existe una especie de consenso entre los analistas financieros del mundo, respecto a que el panorama debería mejorar en la segunda mitad del año, en la medida en que el coronavirus descienda en el ímpetu que se le ha venido observando hasta ahora, sobre todo en los últimos días.

Sin embargo, muchos optimistas advierten que el impacto económico está muy lejos de tocar fondo, todo depende de las medidas que tomen los gobiernos, sobre todo si las autoridades de salud pueden retrasar materialmente la propagación del virus;  depende igualmente de qué tan rápido se propague este, cuánto tiempo pasará antes de que se constate la efectividad de la vacuna que se está aplicando paulatinamente y qué tan efectivos serán los procedimientos que se están utilizando para mitigar el daño que sigue propiciando el virus.

En medio de las grandes confusiones y la  incertidumbre generada por la situación actual, hay que reconocer que muchas empresas formales atraviesan difíciles momentos financieros y el “apretón” se ha venido agravando ante la imposibilidad de muchos sectores para funcionar y generar ingresos y de otros que aunque habilitados para reanudar gradualmente sus actividades, en estos momentos no cuentan con liquidez suficiente para pagar salarios, obligaciones crediticias y a los proveedores, todo esto originado por la suspensión de sus actividades a raíz de las necesarias medidas implementadas por el Gobierno durante el año pasado y lo que va corrido del presente.

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