Por: Gustavo Salebe Martínez

La importancia del médico y su habilidad comunicacional.

Los médicos no reciben ningún tipo de formación académica ni entrenamiento sobre técnicas de comunicación. Muchos de ellos son comunicadores de noticias positivas o negativas con respecto a la vida o muerte de sus pacientes.

Andrés Felipe Román, joven futbolista bogotano de 25 años, fue noticia destacada por su paso del equipo colombiano Millonarios, al club Boca Juniors de Argentina.

Pero mas impactante aún fue la manera como se describió lo transcurrido durante el protocolo rutinario establecido por el Departamento Médico del equipo argentino como lo practica a todo jugador con intenciones de ser contratado.

A tempranas horas del pasado jueves 18 de febrero llegó cumplidamente Andrés Román al Centro Médico Genea, acompañado por su compatriota Jorge “el Patrón” Bermúdez, líder del Consejo de Fútbol de Boca Juniors y con la esperanza de cumplir el sueño mas grande de su carrera como futbolista profesional hasta ese momento.

La primera ayuda técnica utilizada, un electrocardiograma, lanzó una alarma no menor a los expertos; luego de discutirlo en Junta Médica que tuvo entre otros galenos a Guillermo Brotman, Director del Departamento Médico Xeneize y al doctor Rubén Argemi, decidieron utilizar un recurso más contundente a través de la radiología diagnóstica; el resultado fue rotundo: “Miocardiopatía hipertrófica, patología que crece paulatinamente con la edad”, enfermedad genética, la mayor causante de muerte súbita. Recomendación final, bajo esas condiciones, Boca Juniors no podía comprar a ese jugador.

Mientras el colombiano esperaba en la sede del club media hora antes de su presentación en La Bombonera, escenario en el que soñaba consagrarse, todo se desplomó cuando recibió la noticia de no ser contratado y aún peor debió ser cuando se enteró la causa de esa decisión.

Es la impactante comunicación de un médico que genera un fuerte choque emocional, una única noticia que acaba con una ilusión, termina con una carrera y asocia su pensamiento inmediato con la muerte.

Mira a su alrededor y se siente solo, estalla en llanto, no tiene mas recurso que ese, el desahogo de su dolor a través de las lágrimas. Recibe un abrazo consolador del Presidente de Boca, Jorge Amor Ameal, unas palabras de consuelo, una palmada en su espalda y su ilusión se desvanece.

Momentos después fue visitado por Miguel Ángel Russo en el hotel donde se hospedaba y así, todo truncado, quedó dispuesto para emprender un viaje de retorno tan pronto que nunca imaginó.

24 horas después era recibido en el aeropuerto internacional El Dorado como héroe por su madre, directivos, jugadores compañeros de Millonarios y su técnico Alberto Gamero, quién expresó de forma ligera e imprudente, “si está disponible para jugar el próximo martes frente a Junior, estará con nosotros”.

Aquí se trata de la vida de un ser humano, de un futbolista, cuya profesión es de un deportista de alto rendimiento, con exigencias mayores a las de otro profesional en áreas diferentes en las que no se requiera tanto esfuerzo físico y emocional, simultáneamente con alto contenido de desgaste.

Un brusco e inesperado cambio de vida para un joven atleta, situación que nos invita a reflexionar sobre algunas costumbres o malos hábitos que por momentos ponemos en práctica contra nuestra propia vida por falta de disciplina o por desconocimiento, poca conciencia de sana alimentación, ausencia de controles médicos preventivos, la no práctica de algún deporte o ejercicio.

A su vez han surgido críticas a la prensa por la divulgación de un asunto concerniente a la Historia Clínica de un deportista.

El periodista tiene que cumplir con la obligación de informar basado en hechos reales, comprobables y mas tomando la fuente oficial como fuente. En éste caso fue el Club Boca Juniors quien entregó la información públicamente, en ningún momento ha sido puesta en duda la ética ni se ha violado principio alguno que atente contra la moral de persona o entidad determinada, más bien es un llamado a la solidaridad y acompañamiento a un deportista que como Andrés Felipe necesita ser restaurado en su estado emocional actual , esperando que el club Millonarios o el estado colombiano le ofrezcan de inmediato soluciones para garantizar su sostenimiento, asegurando su salud con servicios médicos y su futuro económico a través de una digna pensión, dada su prematura incapacidad.

Nuestra solidaridad con Andrés Felipe Román, librado de muerte súbita en una cancha gracias a la medicina, por una transacción económica que no se pudo realizar pero que salvó una vida; ojalá que asista al estadio Metropolitano acompañando a su equipo como invitado especial, no como jugador en la cancha como lo insinuó su entrenador, Alberto Gamero, solo espero que esto contribuye a su recuperación emocional.

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