Guillermo Luis Nieto Molina

Por: Guillermo Luis Nieto Molina

Después de creer hasta el punto de vender todo, donar lo recaudado, ayunar y esperar la fecha prometida y ésta no se cumpla; es un golpe fuerte para el espíritu, un accidente de prolongada recuperación.

Los fieles del pueblito con nombre de mujer invirtieron en lo que sería el reencuentro con sus familiares y el paso a la eternidad. La fecha pactada, anunciada por su pastor no llegó. Nada de lo prometido se cumplió. Ahora el rebaño anda sin pastor. Lo ocurrido los volvió ateos de improviso.

No reniegan, lloran en silencio el haber creído “tanta embustería” como ellos mismos describen la situación.

La fe de muchos,fue violada sin piedad por un hombre letrado.

El pastor desapareció, algunos feligreses creen que el pastor fue el único que logró ser raptado por el altísimo. Ellos como el resto, ahora son objeto de burlas en su pequeño conglomerado.

Se les ve triste y desesperanzados, un hombre sin fe, un creyente sin pastor, es como un barco sin velero, como un burro sin potrero.

Cabe entonces de manera práctica la frase lanzada por el vendedor famoso de verduras y frutas en Barranquilla.

” Lo que mata es el bembeo”, “Ahí va, ahí viene, aquí está” los boca e´ fa que no fueron raptados…

” Idiotos”

#DIARIOLALIBERTAD

D.A.

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