“La libertad se aprende ejerciéndola”

Tal día como hoy de 1888 nacía Clara Campoamor. Las mujeres en España le debemos, entre otras cosas, el derecho al voto. Duele constatar que hemos podido transitar por un sistema educativo que no nos habló de ella, ni de tantas otras mujeres fundamentales para comprender el mundo, este país y a nosotras mismas. Hace posible, además, que en 1931 tenga lugar en España el primer sufragio universal. Casi nada…

Clara Campoamor procedía de una familia humilde, tendrá que abandonar la escuela tempranamente, a la edad de 10 años, debido al fallecimiento de su padre. Pero mientras crece y trabaja como costurera y dependienta, nunca dejará de estudiar. Compaginando varios empleos, pudo ahorrar el dinero suficiente y obtener el título de bachillerato con 33 años. Tres años después se licenciará en Derecho convirtiéndose, con 36 años, en una de las pocas abogadas españolas de la época (1920), pasando a ejercer su profesión con despacho propio. Será la segunda mujer en incorporarse al Colegio de Abogados de Madrid, y como Diputada de las Cortes Constituyentes entre sus logros está el de establecer la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio y el divorcio.

Pero con la Guerra Civil llegará el exilio, el franquismo y la represión. Miles de mujeres fallecieron en la contienda y durante las persecuciones posteriores. Otras muchas salieron de España. Al exilio se van nuestras mujeres. Luchadoras anónimas y rebeldes ilustres como Rosa Chacel, Clara Campoamor, Elena Fortún, Dolores Ibárruri, Victoria Kent, María Lejárraga, María Teresa León, María de Maeztu, Federica Montseny, Margarita Nelken, María Zambrano… Al exilio se irán todas ellas, y en sus maletas llevarán sus luchas, sus esperanzas, sus trabajos. Con su partida desaparecerán también todos los senderos abiertos por esas mujeres republicanas que iban camino de ser mujeres libres. Las que se quedaron no pudieron continuar el trabajo. Sufrieron la dura represión y la obligación del silencio.

No seamos cómplices de ese silencio. Hablemos de estas mujeres que lucharon por la igualdad, por la libertad. Estudiémoslas, hagamos vida de su compromiso y pensamiento…

No las olvidemos nunca.Las mujeres le debemos, entre otras cosas, el voto en este país. Duele constatar que hemos podido transitar por un sistema educativo que no nos habló de ella, ni de tantas otras mujeres fundamentales para comprender el mundo, este país y a nosotras mismas.

Clara Campoamor dejó escrita una hermosa reflexión: «Yo solo he puesto la semilla… otras mujeres vendrán».

Aquí estamos. No las olvidemos nunca.

#DIARIOLALIBERTAD

D.A.

Comenta aquí: