Pandemia y educación: un año después

POR: KEVIN JANID PEREZ GONZALES

La pandemia causada por el Covid-19 ha forzado a varios países, incluyendo Colombia, a implementar el aislamiento colectivo como una de las medidas más efectivas para contener la velocidad de contagio, desafiando a las sociedades en todos sus ámbitos. Sin duda, uno de los sectores que puso a prueba este virus fue el educativo, con la cancelación de las actividades académicas presenciales. En Colombia, al igual que en otros países afectados por la pandemia, se tomó la medida de cerrar los colegios. Ante esta coyuntura, la estrategia más pertinente para no suspender las clases y afectar el calendario escolar es reemplazar las clases presenciales por las virtuales. Sin embargo, quedó en evidencia que esta posibilidad no es viable en la mayoría de los colegios públicos del país, donde estudia el 80% de los niños y jóvenes, principalmente por dos motivos: el primero, la falta de acceso a herramientas tecnológicas en los hogares de los estudiantes y el segundo, la carencia de competencias digitales por parte de los maestros. Esta temática ha sido abordada en las diferentes clases con el docente Reynaldo Mora Mora en la formación de licenciados en ciencias sociales de la Universidad del Atlántico (I-2020-2021).

Un análisis del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana muestra que, en Colombia, el 63% de los estudiantes de grado 11 y grado 5° de primaria de colegios públicos manifiesta no tener acceso a internet ni computador en sus hogares. En el caso de los estudiantes de grado 9° el porcentaje es ligeramente menor, 57% manifiesta no tener acceso a estas herramientas. A nivel regional se encuentra que, en el 96% de los municipios del país, menos de la mitad de los estudiantes tienen acceso a las herramientas tecnológicas necesarias para recibir clases virtuales, siendo la región suroriental del país la que presenta mayores rezagos.

Adicionalmente, se evidencia que el 48% de los rectores de colegios públicos del país consideran que sus docentes no tienen las habilidades técnicas y pedagógicas necesarias para integrar dispositivos digitales en la enseñanza, en contraste, con el 12% de los rectores de colegios privados que manifiesta lo mismo. El no estar familiarizado con las tecnologías o medios digitales se le denomina analfabetismo digital, fenómeno que puede darse por la falta de acceso a los recursos, pero también por la dificultad de aprender el manejo de las nuevas herramientas. En Colombia se presentan ambas barreras pues, el 76% de los directivos manifiesta que el número de dispositivos digitales para la enseñanza existentes es insuficiente, y tan solo el 24% reportaron tener disponibilidad de una plataforma efectiva de apoyo al aprendizaje. Además, el 23% de los maestros en colegios públicos son mayores de 60 años. El mundo avanza en la llamada cuarta revolución industrial y la llegada del Covid-19 evidenció que la educación en Colombia, especialmente aquella que se imparte en los colegios del Estado, presenta enormes rezagos en apropiar herramientas tecnológicas, incluso aquellas básicas, para favorecer los aprendizajes de los estudiantes.

La virtualidad se ha convertido en estos tiempos de pandemia en la principal herramienta para poder seguir accediendo a la educación, a pesar de ello, Colombia uno de los países más desiguales de la región vive grandes desafíos en cuanto a educar a distancia se requiere. Amparándonos en nuestra Constitución Política, la educación es uno de los principales derechos en nuestro territorio, así lo deja ver el artículo 67, “La educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social; con ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura. La educación formará al colombiano en el respeto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia; y en la práctica del trabajo y la recreación, para el mejoramiento cultural, científico, tecnológico y para la protección del ambiente”.

La legalidad hace carrera en Colombia: “El Estado, la sociedad y la familia son responsables de la educación, que será obligatoria entre los cinco y los quince años y que comprenderá como mínimo, un año de preescolar y nueve de educación básica. La educación será gratuita en las instituciones del Estado, sin perjuicio del cobro de derechos académicos a quienes puedan sufragarlos. Corresponde al Estado regular y ejercer la suprema inspección y vigilancia de la educación con el fin de velar por su calidad, por el cumplimiento de sus fines y por la mejor formación moral, intelectual y física de los educandos; garantizar el adecuado cubrimiento del servicio y asegurar a los menores las condiciones necesarias para su acceso y permanencia en el sistema educativo. La Nación y las entidades territoriales participarán en la dirección, financiación y administración de los servicios educativos estatales, en los términos que señalen la Constitución y la Ley”. Sin embargo, es difícil en nuestro país acceder a una educación de calidad, teniendo en cuenta lo desigual que es nuestro territorio, y más hoy que nos encontramos sumergidos en una nueva forma de aprender, donde la principal herramienta es la conexión a Internet, esa a la que muchos no tienen acceso. Es importante entender que en los momentos de crisis todos los participantes dentro del proceso educativo han sido afectados de una manera u otra. Los colegios tuvieron que asumir el liderazgo y crear marcos de referencia para que el resto de los participantes pudieran comenzar a navegar en esta crisis.

Para muchas de las universidades de nuestro país, el primer semestre del 2020 tuvo que finalizar de manera virtual, caso que puso en “jaque” a muchos de los estudiantes que viven en condiciones difíciles, por lo que es imposible acceder a su educación. Las problemáticas educativas, que no son de ahora, crecen ante los ojos del Estado, a pesar que la Ley General de Educación de 1994 en su artículo 4 establece: “Calidad y cubrimiento del servicio educativo: corresponde al Estado, a la Sociedad y a la Familia velar por la calidad de la educación y promover el acceso al servicio público educativo, y es responsabilidad de la Nación y de las entidades territoriales, garantizar su cubrimiento. El Estado deberá atender en forma permanente los factores que favorecen la calidad y el mejoramiento de la educación; especialmente velará por la cualificación y formación de los educadores, la promoción docente, los recursos y métodos educativos, la innovación e investigación educativa, la orientación educativa y profesional, la inspección y evaluación del proceso educativo”. Pero, no se le da una solución real al problema de la educación en nuestro país. Este fenómeno pone en desventaja a los estudiantes de colegios y universidades públicas frente a las privadas, pues contribuye a ampliar las brechas observadas en el desempeño académico y, por tanto, ahonda en las desigualdades sociales existentes en el país. Involucrar las herramientas digitales de manera transversal en los currículos permite hacer más eficientes e innovadores los procesos de enseñanza y aprendizaje, y ha demostrado ser un factor clave para impulsar el desempeño académico y reducir la deserción escolar (Mora, R. (2012). Prácticas curriculares, cultura y procesos de formación. Segunda Edición. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla).

Respecto a esta problemática, es crucial invertir en la educación, no solo para abordar los problemas de la virtualidad con este caso pandémico, sino realizar un verdadero ajuste a cada una de esas grietas que se pueden agrandar debido a la falta de oportunidades educativas, que ahorraría distintas problemáticas sociales que se viven en las diferentes esferas de nuestro país. Ésta es una característica presente en los mejores sistemas educativos del mundo. Por tanto, más allá de sortear los retos educativos actuales que impone el Covid-19, tenemos en Colombia una oportunidad latente de diseñar políticas públicas efectivas que transformen las prácticas educativas involucrando tecnologías digitales. Para ello, es indispensable masificar la conectividad, dotar a los colegios públicos de herramientas tecnológicas y capacitar a los maestros en el uso de éstas y en pedagogías innovadoras que respondan a los retos actuales del sistema educativo. Asimismo, que contribuyan a formar individuos que dominen las competencias digitales que exige el mercado laboral y sean capaces de responder a los desafíos que enfrentan las economías y las sociedades del siglo XXI.

#DIARIOLALIBERTAD

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