Por: Alfonso Elías Bermúdez

El apellido Mancini (se pronuncia Manchini) está relacionado con el crecimiento de Barranquilla. Todo se originó en la segunda década del siglo XX, fue el caso del italiano Generoso Mancini, no superaba sus 25 años, cuando llegó a la ciudad en 1919, invirtiendo su capital en una panadería en la calle 39, a la que llamó ‘La Insuperable’. Generoso trajo a su hermano menor Adalgiso de 18 años en 1922, vinculándolo a los negocios, tiempo después conocieron y se casaron con las hermanas Alzamora Palacios,  Dolores y Rita. Generoso y Adalgiso comenzaron a producir pastas alimenticias y harina de trigo ‘La Insuperable’ generando muchos  empleos, para entonces la factoría funcionaba en una manzana del barrio Abajo, en 1948 comenzaron a importar el trigo de Canadá, la empresa la trasladaron los hermanos a la vía 40  construyendo una infraestructura de 14.000 metros cuadrados, produciendo 200 toneladas de harina diaria, en 1956 Generoso murió, en ese mismo año comencé a trabajar en la fábrica donde se quedarían veinte años de mi juventud, hoy recuerdo a mi viejo escritorio y mi máquina antigua de escribir, testigos de mis inquietudes que plasmaba en escritos los sábados por la tarde enviándolos  al periódico El Espectador de Bogotá, donde Vicente Mancini q.e.p.d. uno de los trece hijos de Don Adalgiso también lo hacía,  Vicente era un devorador de libros, me nombraba muchos, especialmente  al escritor  estadounidense William Faulkner y al italiano Giovany Papini, como intelectual traducía libros del inglés al español, llenando de orgullo a su padre, recuerdo las tardes cuando Vicente y yo visitábamos a las oficinas de El Heraldo y hablábamos con García Márquez mientras fumaba  cigarrillos en forma continua, escribiendo su famosa columna La Jirafa y en algunas noches cuando nos reuníamos en La Cueva, con Alejandro Obregón y Cepeda Samudio ¡tiempos aquellos!. La Organización dirigida por  Don Adalgiso tomó mucho auge teniendo como subgerente a su cuñado Manuel Alzamora Palacios, buen amigo, fundador del ya desaparecido Banco de la Costa, lo recuerdo cuando nos reuníamos durante las fiestas de fin de año, él tocaba la guitarra mientras yo cantaba, su padre Manuel Alzamora De Mier fue en vida un dinámico líder cívico, Don Adalgiso fue como mi segundo padre, no se me  olvida su risa cuando “tomé el trapero y empecé a limpiar el piso de la oficina, la señora del aseo estaba incapacitada, él  entraba en esos momentos y le dije: ¡Permiso Don Adalgiso, permiso! le pasé el trapero por sus zapatos, su respuesta fue: Este Elia (nunca me dijo Elias)  es una vaina” un empresario que sobre sus hombros, alta moral, responsabilidad y honestidad desarrolló una empresa que llevó bienestar a los hogares barranquilleros. Falleció  en 1975 dejando todo un legado de historia económica, esa ruta la tomó tiempo después  como último gerente de la firma, su hijo Bernardo Mancini Alzamora,  creador de la frase: “El pan es vida, luego Generoso Mancini & Cía. da vida”, los jubilados no olvidaremos a los Mancini, recibimos nuestra mesada pensional gracias a la estrecha colaboración de la auditora interna Karen de Oro, que desde esta columna del DIARIO LA LIBERTAD le deseamos muchos éxitos en su loable función. Bernardo falleció recientemente, este suceso lo sentí mucho, impulsándome a escribir y dedicarle este artículo, a su familia nuestro sentido pésame, paz en su tumba.

#DIARIOLALIBERTAD

Comenta aquí: