Por: Irina Villa Villa, para “Tema Universitario”

En el escenario sanitario-educativo los estudiantes de la licenciatura en ciencias sociales de la Universidad del Atlántico, presentan sus voces frente al riesgo del regreso a la escuela. Evidenciamos una propuesta oficial denominada “alternancia”, que, según el Presidente de la República, será un modelo académico, el cual tendrá acompañamiento de expertos en salud y protocolos rigurosos, pero, ¿esto es en realidad una manera que pondrá el derecho a la vida por encima de los intereses particulares de los dirigentes?  “La vida, es y debe ser el logro más importante de un Estado Social Constitucional de Derecho” (Mora, 2020). El mandatario recalcó que el Gobierno Nacional ha venido hablando con la comunidad educativa sobre la implementación del “modelo de alternancia, donde estaría la presencialidad y estaría también el trabajo en casa, el trabajo virtual, con el distanciamiento necesario y con la cultura que se requiere de colaboración colectiva, palabra clave en lo anterior mencionado es la “colaboración colectiva”, la inteligencia colectiva siendo una colaboración formidable de cerebros, pero, necesitamos algo más que la inteligencia de un solo individuo para llevar a cabo esta forma que ha planteado el gobierno que hemos elegido aunque en Colombia la democracia sea de papel. Estamos ante un reto de dimensiones colosales. Un reto del siglo XXI que demanda ideas en su totalidad humanitarias, igualitarias y unitarias en gran medida, el sistema no puede estar diseñado solo para las elites, la población que padece es mayoría, hay que proyectar condiciones humanas que permitan ejercer el proceso magnifico del aprendizaje en el que la vida sea la base del desarrollo del mismo, se deberá garantizar para cumplir una educación, gratuita y segura para todos. Es la invitación de la Guía de Bioseguridad Curricular, GBC, formulada por el educador Reynaldo Mora Mora el 18 de enero en este diario.

Mateo Gómez Clavijo, uno de los estudiantes de la Universidad del Atlántico, apunta: la columna tiene datos muy interesantes, y ahora, una variable que nos pone a pensar aún más, y, es que el modelo de alternancia está pensado de manera global, no hay alternancia específica para colegios en situación de vulnerabilidad, para los modelos de educación flexible, por ejemplo. O, tener realmente necesario en cuenta algo tan trivial como podría parecer el clima, sin embargo, no es lo mismo imaginarse a un niño tranquilo usando su tapabocas a cualquier hora del día en Bogotá, a obligar a un niño en Barranquilla que no se quite el tapabocas a las 12 del mediodía. Son pequeños detalles que se siguen sumando y es una muestra de que la alternancia puede ser una forma de retornar poco a poco a la infraestructura escolar, sin embargo, no es la mejor forma. Teniendo en cuenta varios aspectos abordados en las columnas del docente Mora relacionadas con el Protocolo de Bioseguridad Curricular, este es el momento crucial para reinventar la educación, dar un nuevo, asimismo, necesario aire contextualizados que enlace los procesos curriculares y pedagógicos a las necesidades reales de lo que necesitará cada individuo para tener éxito en la sociedad.

Daniel Simanca Narváez, por su parte anota: que Reynaldo Mora Mora, a su Guía, la define como el unificar parámetros en el manejo de las problemáticas de mayor impacto, por su incidencia, costo social y económico para el Estado, la Sociedad y la Familia, apoyados en criterios de, primero, es la vida, que es y debe ser el logro más importante de un Estado Social Constitucional de Derecho, y, lo que es aún más importante, el de aprehender alternativas frente a la alternancia oficial (2021). Se trata de un valioso aporte, ya que el lector está más en capacidad de comprender para todas las personas, un aspecto digno de ser destacado es el gran ahincó de este docente por ayudar a solventar las problemáticas educativas-curriculares, el cual, lo ha hecho escribir durante veinte años, de manera consecutiva su columna. El marco actual en el que se encuentra el mundo, provocado por el Covid-19 dejó al mundo ha paralizado, pero, poco a poco se han retomado, con todas las medidas de bioseguridad claro está, aspectos de la vida cotidiana, y las aulas no son ajenas a esta movilidad, pero, hay un problema: los estudiantes van a regresar a las aulas en esto que se llama “nueva normalidad”, se les exigirá excelencia a la par que el autocuidado, pero se encontrarán con un currículo inmóvil, donde dicha inmovilidad lo encaminará a ser obsoleto e injusto: de eso nadie habla, no se hacen los cambios profundos que se necesitan, y es ahí, donde los aportes del profesor Mora entran en acción, ya que no solo hablan del problema, dan una solución al problema, a lo que él llama “Guía de Bioseguridad Curricular” desde la cual, entre otras cosas, se da una manera más integra al estudiante, teniendo en cuenta el esfuerzo cualitativo que tienen que hacer y lo expresa de la siguiente manera “Para su educabilidad y aplicabilidad se hace necesario considerar que cada estudiante es un ser bio-sico-social-cultural, con sus propias características, las cuales deben ser tenidas en cuenta en el momento de su regreso al aula escolar” (2021) si no se tienen en cuenta los nuevos aspectos que se han hecho inherentes al alumnado, la educación perderá su humanidad, y las escuelas se convertirán en centro de tortura.

Wendy Montes Ferreira, sostiene que, con respecto a la alternancia en el regreso a las aulas de clase, se está de acuerdo con el columnista de la GBC, haciéndose necesario investigar más a fondo porque como él lo dice no todas las IE son iguales en contexto, sus realidades son diferentes y por ende sus problemáticas, además, los niños y jóvenes tienes tipos de aprendizaje diferentes además de ritmos, y es muy difícil que todos sigan una formación integral igualitaria. El gobierno lo que quiere es que los jóvenes terminen rápido ya que gracias al alto número de personas fallecidas por el virus se están necesitando mano de obra para este sistema capitalista tan marcado que tenemos. Además, lo que anota el autor de la columna, es igualmente acertado, no podemos pretender ingresar sin tener en cuenta las estadísticas de contagio e igual las de fallecidos, lo difícil que ha sido tanto para docentes como estudiantes, el nivel de estrés que se está manejando es muy elevado, y debemos pensar primero en lo más importante: la vida, de ahí partir por lo demás.  

Lina Ortiz Marín, explica que el docente Mora escribe: “Esta Guía no pretende ser un texto sobre el regreso a la escuela, el objetivo primordial es el de clarificar conceptos y dar pautas sobre los diferentes momentos y manejos-diagnósticos basados en las evidencias frente a la alternancia, luchando por encontrar otros caminos alternativos curriculares, adecuados y sustentados, que se conviertan en plausibles aplicaciones pensando el derecho a la vida, beneficiar el trabajo del docente y el aprendizaje del estudiante, se establezcan criterios prácticos-curriculares, porque el mayor beneficiado será el estudiante, objetivo final del quehacer formativa”. En nuestro parecer, la idea de la GBC es centrarse en las necesidades de los protagonistas de los actos educativos, es decir, los estudiantes, para así mejorar la calidad de los procesos académicos y lo que de ellos se derivan para así también mejorar el quehacer docente. Teniendo en cuenta lo que él expone, esta Guía, está soportada por la existencia de un grupo investigativo que se encarga de estudiar, evaluar, crear y brindar propuestas curriculares para mejorar y estabilizar los procesos educativos en tiempos de pandemia, basándose en evidencias sólidas que se han dado por medio de las experiencias educativas-formativas, y así de manera consecuente dar soluciones que vayan más allá de las propuestas básicas que nos brinda el MEN y sus dependencias, ya que la presencia del virus Covid-19 ha desenmascarado la realidad en la que se encuentra nuestro pobre sistema educativo y los procedimientos que estos dan para solucionar la problemática no va a acorde a la realidad en las que se encuentran los actores de estos sucesos educativos. Las instituciones educativas no se encuentran en las condiciones adecuadas para el seguimiento académico virtual, pero esta situación solo ha sido propiciada por los organismos encargados de subsanar todas las necesidades presentadas dentro de estas comunidades educativas y es necesario pensar más allá de lo obvio y superficial para generar y propiciar un currículo que no sea para unos cuantos, sino que de forma incluyente sea una educación para todos.

#DIARIOLALIBERTAD

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