Teniendo en cuenta los más recientes estudios dados a conocer por el Dane, la pandemia incrementó los desafíos de la economía mundial y en Colombia especialmente el de las pequeñas empresas llamadas mipymes, un sector que alcanzó a representar un alto porcentaje del tejido empresarial de nuestro  país, que aporta el 40% al PIB y que  genera el 81% de los empleos.

Hay que aceptar que la pandemia cambió la vida del 80% de los colombianos  y  ha afectado como nunca se había observado a un porcentaje casi similar a todos los sectores de la economía y  precisamente son estas las que han llevado la peor parte. 

Es que no es necesario ningún esfuerzo mental para concluir que con la coyuntura generada por el covid-19 especialmente se acentuaron los problemas de productividad, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas, mientras que para las  micro el gran reto lo ha aportado la informalidad, sobre todo en las grandes ciudades de Colombia como Barranquilla.

Ya se había  comprobado en épocas anteriores a la llegada del virus que las mipymes siempre fueron  un sector clave en materia de desarrollo, empleos, ingresos y equidad al llegar a representar un alto porcentaje del tejido empresarial con 1,7 millones de estas pequeñas empresas, un aspecto que siempre les ha otorgado un rol protagónico en la reactivación económica del país.

Es evidente que las pequeñas empresas, necesitan sobrevivir de la crisis que aún se enfrenta en Colombia, posiblemente sin ellas no se va a poder avanzar en la reactivación económica del país, ya que estas son fundamentales  para nuestra economía y muy importantes para los ingresos de millones de colombianos.

En Colombia las pequeñas empresas representan el 81% del empleo, en contraste con las cifras de toda Latinoamérica donde apenas alcanzan el 60%.

Muchos aseguran que las llamadas  mipymes serán las que en realidad  ayudarán a reactivar la economía del país y que esa función la cumplirán siempre y cuando reciban mecanismos financieros, acceso a mercados, alivios efectivos  e integración con las grandes empresas de Colombia.

En medio de las grandes confusiones y la  incertidumbre generada por la situación actual, hay que reconocer que muchas empresas formales también atraviesan difíciles momentos financieros y los inconvenientes se han venido agravando ante la imposibilidad de muchos sectores para funcionar y generar ingresos y de otros que aunque habilitados para reanudar gradualmente sus actividades en estos momentos no cuentan con liquidez suficiente para pagar salarios, obligaciones crediticias y a los proveedores, todo esto originado por la suspensión de sus actividades a raíz de las necesarias medidas implementadas por el Gobierno a raíz de la pandemia.

Mientras tanto, el presidente Iván Duque en su fundamental afán de proteger y salvar vidas, estudia la posibilidad de proferir otras medidas tendientes a contener la propagación del coronavirus, hasta el punto que desde ya decidió prolongar el aislamiento de todos los colombianos hasta el 28 de febrero, teniendo en cuenta las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud-OMS, respecto a la importancia de las medidas que prohíben las aglomeraciones.

Sin embargo, muchos advierten que el impacto económico está muy lejos de tocar fondo, todo depende de las medidas que sigan poniendo en práctica  los gobiernos, sobre todo si las autoridades de salud pueden retrasar materialmente la propagación del virus.

#DIARIOLALIBERTAD

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