Ausencia de agua, pérdida de cultivos, baja producción en el campo, múltiples gastos y semovientes que no tienen donde consumir el preciado líquido, son los estragos que han venido padeciendo los campesinos del Sur del Atlántico durante esta temporada de sequía, la cual comenzó a dar indicios a partir del 20 de diciembre del año anterior.

Los labriegos de los municipios de Campo de la Cruz, Candelaria, Santa Lucía, Repelón y Suan, se encuentran preocupados y consideran que esta es la peor época para trabajar; ya que les toca invertir en el alquiler de bombas, tractobombas y comprar combustible para poder extraer agua de los canales comúnmente conocidos como Grande y Sanaguare, que se han convertido en la salvación para regar estos cultivos y salvarlos. No hay duda que es una travesía la que deben hacer los campesinos para sostener sus cosechas sin contar con un distrito de riego óptimo o un canal de almacenamiento que cubra las necesidades en medio de las adversidades.

Los efectos climáticos tienen en jaque a los productores, debido a que la poca agua que logran extraer de los canales es para el consumo momentáneo, es decir escasos, lo cual se traduce para ellos en una odisea y angustia porque no tienen cómo resolver para el próximo riego.

Labriegos

Marlon Cabarcas Beltrán, campesino del corregimiento de Bohórquez, jurisdicción de Campo de la Cruz, señaló “estamos viviendo una cruda realidad por el verano porque para poder regar cultivos como maíz, melón, pancoger, tenemos que hacer miles de maravillas porque no contamos con un canal de riego. Extraemos agua con fango de un canal que se encuentra prácticamente seco y a través de motobombas es que salvamos nuestros cultivos”, precisó.

“Es un trabajo difícil que debemos hacer para cuidar las cosechas, los gastos y el tiempo aumenta porque el esfuerzo es mayor para conseguir un poco de agua, esta se debe distribuir para 3 a 4 días de riego”, dijo el labriego.

Asimismo, Cabarcas Beltrán indicó que comprar combustible para buscar agua es costoso, “pero es la única alternativa que tenemos hasta el momento”.

En vista del desafío que deben hacer los campesinos para el riego de sus cultivos, claman por una intervención en el canal de Sanaguare haciendo una excavación, “nosotros no necesitamos un canal de drenaje, sino un canal para almacenar agua porque en época de sequía el agua se va y quedamos secos totalmente. Queremos que la Gobernación del Atlántico en conjunto con la Alcaldía Municipal rescaten el canal metiendo maquinaria pesada para así no estar sufriendo”, manifestó el agricultor.

En otras palabras, Pedro Peralta, campesino de Santa Lucía, enfatizó “estamos pasándola mal por no disponer al 100% de un distrito de riego, necesitamos que lo reparen porque no hay agua ni para el ganado”. Hace poco tuve una pérdida de cultivos por el desbordamiento del canal principal que me anegó la siembra”.
Este campesino afirma que el alquiler de una motobomba le sale en $70 mil, lo cual es complicado porque trabajan con las uñas para poder llevar un ingreso a sus hogares, además “no tenemos ayuda por parte del Estado”, aseveró.

Por otra parte, Manuel Arévalo Murillo, campesino de Santa Lucía, contó que durante la sequía los cultivos se riegan por zonas porque la situación que presenta el distrito de riego es crítica, ya que este no presta un servicio pertinente por el tiempo de antigüedad que tienen las máquinas.

Peralta, también llamó la atención del Gobierno Nacional frente a la problemática “nos gustaría que nos colocaran bombas nuevas y no nos solventaran con puros remiendos”.

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