Jaime Vélez Guerrero

Por: JAIME VÉLEZ GUERRERO

Con la entrada del internet al mundo tecnológico, llegó también conectado la ciberdelincuencia y los trastornos de la conducta, como lo es las adicciones a los videojuegos, al porno duro y en fin al internet. Estos comportamientos compulsivos están  ocasionando problemas sociales, puesto que el estudiante se aleja de su responsabilidad, asimismo el trabajador. Inclusive algunos empresarios están descuidando sus deberes por el manto de la adicción. 

Si nuestro país no tiene programas efectivos y de seguimiento para manejar la dependencia de las drogas legales e ilegales, cómo puede preocuparse por planes contra la adicción al videojuegos e internet. Lamentablemente esta es la realidad nuestra, el Estado no llega a todos los problemas sociales, por lo cual tal omisión repercutirá automáticamente en la génesis de otras dificultades que debe asumir una nación.   

El común de las gentes cree que estas adicciones  se encuentra solo involucrada la población de jóvenes, pero no es cierto en razón a que cualquiera edad y sexo pueden ser dependientes a ese sector tecnológico. Lo que sí se tiene que advertirle al gobierno de turno es que se preocupe por tal situación ya que cada momento está aumentando la población de adictos a los videojuegos y a otras cosas del internet. Como caso que preocupa  es la aferrada vinculación de la población infantil, quienes están siendo manipulados por las grandes empresas de videojuegos las cuales les exigen indirectamente recargar con dinero para seguir jugando, y obtener beneficios en los juegos. Muchos de estos infantes realizan sigilosamente el pago con las tarjetas de crédito y débito de sus padres.   

Todavía no es tarde, pero la implementación de programas para prevenir, tratar y resocializar sería de gran valor para evitar que esta adicción se convierta en una pandemia incontrolable, que naturalmente afectaría a la sociedad en general. Pero para que la estrategia sea efectiva es necesario que se estructure un propósito con los países latinoamericanos, en donde se unifique la legislación digital para hacerle frente a las imposiciones de las grandes empresas del internet, pues estas andan “como Pedro por su casa” sin respeto por las leyes y cultura de los países. 

Las dos más importantes organizaciones que determinan las enfermedades y trastornos mentales en el mundo como la CIE 11 de la Organización Mundial de la Salud y la DSM5 de la Asociación  Estadounidense de Psiquiatría ya han clasificado como trastorno de adicción el videojuego. Esto es como una alerta a los gobiernos para que se interesen más por esta problemática. 

Naturalmente que el campo educativo juega un rol preponderante para contrarrestar la adicción del videojuego y el internet, pero el gobierno nacional debe dotar a este sector de herramientas para que pueda contribuir a impedir el desarrollo de esta adicción, que podría traer conductas nocivas como el síndrome de abstinencia, la cual  va a producir reacciones violentas cuando se le impiden jugar o abrir el Internet. Se ha evidenciado que el engranaje cerebral de un adicto a las drogas es similar a uno por videojuego. Esto obviamente tiene que llamar la atención a toda la sociedad.  

#DIARIOLALIBERTAD

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