Por: José Félix Lafaurie Rivera

Esa es la “idea fuerza” del 38º Congreso Nacional de Ganaderos que FEDEGÁN realizará virtualmente entre el 25 y 27 de noviembre, transmitido a través del canal TVAgro y de las redes sociales de la Federación.

“Una ganadería para el cambio”, así parezca un lugar común o un lema de ocasión, es mucho más que eso. Que “el mundo está cambiando” es otro lugar común, porque el cambio es de la esencia de la “naturaleza”. Hoy, sin embargo, esa naturaleza transformada ataca nuestra forma de vida en el planeta y, en consecuencia, obliga a cambios urgentes para detener la amenaza, que ya tiene que ver con la subsistencia de la especie humana.

No se trata del armagedón, de la destrucción inminente del planeta que muchos proclaman con turbios intereses, pero tampoco del negacionismo a ultranza, sobre todo de la expresión más patente de la amenaza: el cambio climático, al que se ha sumado la pandemia para completar el entorno disruptivo que hoy atemoriza a la humanidad. No podemos ver en los noticieros locales el desastre invernal en todo el país y el sufrimiento de nuestros compatriotas providencianos, y seguir pensando que “aquí no pasa nada”.

Hay que hacer algo; cada quien desde la esquina de sus propias responsabilidades frente a la naturaleza, pero también sin extremismos contraproducentes, porque tampoco se trata de detener la historia del desarrollo, de apagar máquinas, carros, barcos y aviones, o de propuestas a cual más absurdas, como dejar de comer carne, como si con eso los animales, que son parte de la naturaleza, desaparecieran.

Más de siete mil millones de seres humanos no podrían vivir hoy como antes de la primera revolución industrial, pues, entre otros imposibles, en pocos meses deforestarían el planeta para cocinar y calentarse, como sucedía antes del carbón y el petróleo.

Así pues, de lo que se trata es de devolverle a la naturaleza su capacidad de autorrecuperación, y para un sector económico como la ganadería, la meta es hacerlo sin dejar de cumplir su función social, su propósito, que en nuestro caso es el bienestar de los ganaderos a través de la actividad legítima de producir carne y leche para Colombia y el mundo.

Ese es el racional detrás de “una ganadería para el cambio”, en el que venimos avanzando desde hace una década; una ganadería respetuosa con la naturaleza y a la vez productiva y rentable. Los enemigos gratuitos de la ganadería deberían conectarse a nuestro conversatorio virtual sobre sostenibilidad el 26 de noviembre, conocer un Sistema Silvopastoril y constatar el liderazgo mundial de Colombia en producción ganadera sostenible.

Las posibilidades de la carne bovina en los mercados del mundo es otro tema de interés para el Congreso Nacional de Ganaderos, frente a una proyección sorprendente de incremento de la demanda en la pospandemia, sobre todo en los de Asia – Pacifico, con China a la cabeza; una oportunidad de oro para la ganadería y para la política pública de diversificación de exportaciones, urgida de disminuir la dependencia de la llamada “renta petrolera”.

La economía de la pospandemia es tema obligado en un entorno de incertidumbres, pero también de oportunidades de cara a la reactivación, como obligados son los de la problemática de la tierra y la seguridad, que tocan de cerca la realidad y las expectativas de los ganaderos colombianos.

A mis lectores, especialmente a los no ganaderos, una invitación a conocer ese mundo, para muchos desconocido, que hay detrás del kilo de carne o la caja de leche que tomamos desprevenidamente del anaquel de un supermercado.

@jflafaurie

#DIARIOLALIBERTAD

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