Escalofriante la cifra de 386 de mujeres que fueron asesinadas en Colombia en el primer semestre del presente año, según un estudio respecto a la violencia de género divulgado  el pasado miércoles por la Vicepresidencia de la República a cargo de  Marta Lucía Ramírez, basado en un informe del Instituto Nacional de Medicina Legal y de la Fiscalía General de la Nación, con ocasión del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer.

El combatir esa evidente agresión contra las mujeres en nuestro país se constituye en un hecho de urgente atención que concierne a las autoridades competentes, ya que se trata de un problema que se ha venido incrementando en los últimos meses.

Que una alta cifra de mujeres  –como la antes aludida– sean sometidas a violencia en Colombia cada día, es un fenómeno que nos debería llenar de vergüenza como sociedad y debería conducir a las autoridades a una urgente revisión integral poniendo en práctica estrategias tendientes a prevenir estos delitos y castigar con la mayor severidad a los responsables.
Llegó  el momento de reflexionar sobre esta situación que están atravesando las mujeres en Barranquilla y a escala nacional, un hecho que pone sobre la mesa la falta de atención que se les ha prestado a las diferentes problemáticas sociales, tales como la violencia, a la que hoy hacemos referencia.

En los últimos días se han desarrollado en diferentes ciudades del país sendos foros organizados por asociaciones de mujeres que propenden por erradicar definitivamente la violencia que se presenta en muchos hogares colombianos, estos eventos están enmarcados en un análisis en torno a las acciones y actividades que se han de cumplir para llamar la atención de las autoridades competentes  sobre esta problemática que infortunadamente ha tomado cierto auge en Barranquilla.

El hecho de haber sido reconocida Colombia como una de las naciones más violentas del mundo, sienta las bases para catalogar con igual calificativo en algunos casos, el malsano comportamiento en la convivencia y la interrelación humana, lo que se refleja en la violencia intrafamiliar y el incremento de los niveles de criminalidad que incluso han aumentado en estos tiempos de pandemia.

Las evidencias se basan en cifras entregadas por Medicina Legal que indican que en el territorio colombiano un alto porcentaje corresponde a violencia entre parejas; estas cifras se refieren exclusivamente a los casos reportados y denunciados a dicha entidad por las víctimas y Barranquilla y el Atlántico no son ajenos a esta situación.

Las agresiones por parte de la pareja van desde el maltrato físico hasta el psicológico como la intimidación, el menosprecio y la humillación constante.

El actual Gobierno nacional está luchando contra este tipo de violencia y por ello existen entidades que trabajan por la mujer, como es el caso de la Vicepresidencia en cabeza de Marta Lucía Ramírez y la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, entidades que luchan por erradicar todas las formas de violencia contra la mujer, ya que este fenómeno se constituye en un obstáculo para la igualdad, el desarrollo y la paz de Colombia.

Un primer paso para evitar este tipo de violencia es que la mujer conozca sus derechos y obtenga herramientas para emprender actividades que le faciliten el desarrollo humano, psicológico, económico, político y social y dar inicio a una vida con dignidad.

#DIARIOLALIBERTAD

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