Por: Caroline Miranda
Fotos por: Alba Fontalvo

*La miseria es la compañera de 600 familias.

Año tras año, Barranquilla ha estado avanzando con proyectos y obras que traen progreso a la ciudad, embelleciendo entornos, atrayendo el turismo y del mismo modo activando la economía que después de la cuarentena obligatoria por la pandemia del Covid-19 se había visto afectada; sin embargo, mientras todo esto sucede, la comunidad de la Isla La Loma se ahoga en las inundaciones ocasionadas por las lluvias de los últimos dos meses, las basuras, escombros y en la pobreza extrema.

En La Loma por casi 10 años muchas familias han estado padeciendo por múltiples problemáticas.

“Esta es una realidad que quieren ocultar con bonitos proyectos”, así lo catalogan los habitantes de este sector de la ciudad, son más de 600 familias quienes por casi 10 años han estado padeciendo por múltiples problemáticas, han hecho llamados al Distrito pidiendo ayuda pero nadie les dice nada, se sienten ignorados, incluso, durante la pandemia, pese a su condición de pobreza, no recibieron mercados ni ningún tipo de ayuda monetaria, “sobrevivimos como pudimos. Barranquilla está dándole la cara al río, pero le da la espalda a La Loma”, dijeron.

El Distrito le ha comprado predios a la comunidad, con el propósito de reubicarlos por los proyectos que se tienen en mente, esta isla está ubicada en el sector de Barranquillita, “entre los canales Los Tramposos y La Compañía del río Magdalena, es un territorio donde se localizarán proyectos de impacto Urbano-Regional, tales como: Parques temáticos, centro de oficinas, instalaciones para muelles de marina y complejos habitacionales”, así lo asegura Edubar.

Olvido del Distrito

Mientras los proyectos se llevan a cabo, las personas que allí residen siguen sufriendo a causa de las lluvias, el polvo, las enfermedades que vivir en esas condiciones trae y muchas otras afectaciones: “tras la primera administración del exalcalde Alex Char, con la creación de estadios y otros proyectos, los escombros los tiraron aquí y formaron una barrera de concreto y materiales, tapando los accesos y salidas de las aguas lluvias, eso es lo que ha ocasionado las inundaciones ya que los caños están tapados, vivo aquí desde hace 18 años, pero estas problemáticas están ocurriendo desde hace 10, desde la realización de los proyectos como la Avenida al Río del Malecón León Caridi”, relató Edwin Castilla, un habitante de la Isla La Loma.

Con los escombros de varias obras realizadas cerca del sector, taparon las salidas de las aguas y esta termina en las casas de estas personas, quienes han estado llamando al Distrito buscando una solución pero nadie da respuesta, “hemos ido a Prevención y Desastres, a la Personería, hemos hecho derecho de petición y nadie viene a ver esta realidad en la que vivimos tantas familias, niños, adultos mayores y personas con discapacidades”, expresó Marta Julia Almazo.

La Isla La Loma es ‘el patio de la Aleta del Tiburón’, un lugar al que muchos barranquilleros visitan para disfrutar de un momento agradable con sus familias y amigos, luego de eso hay maleza, montañas de escombros y basura, allí están residiendo las familias con las casas entre el agua que ya está de color verde, la comunidad ha tratado de sacar el agua, pero cada vez que llueve todo su trabajo se daña.

La mayoría de estas familias viven de la agricultura y de la pesca, pero con las lluvias se rebosaron los estanques y se fueron los pescados, muchos tuvieron grandes pérdidas económicas al igual que quienes tenían cultivos de verduras y se les inundaron, la humedad además ha tumbado casas, han perdido enseres y electrodomésticos, otras familias tuvieron que buscar otro lugar donde vivir porque están hundidas entre esas aguas verdes, todos van a mirar la famosa ‘Aleta del Tiburón’ pero ¿quién mira hacia La Loma?.

Entre la basura, los escombros y la maleza viven alrededor de 600 familias.

Entre los escombros y el barro

En una visita que realizó el Diario LA LIBERTAD a la Isla La Loma, se pudo notar que las condiciones de vida de estas familias no son las mejores, ya que las vías por donde transitan las personas del sector se encuentran en mal estado, ellos deben pasar entre los grandes charcos de agua sucia. Estos estancamientos tienen a la comunidad con hongos en los pies, han tenido enfermedades por los mosquitos y viven con los malos olores.

Alrededor de este sector hay escombros con los que la comunidad trata de llenar los charcos por los que tienen que pasar para que estos no sean tan profundos, sin embargo, estos con el tiempo se convierten en barro que para pasarlos deben colocar tablas de madera o ladrillos.

Para pasar por los charcos de agua deben colocar tablas de madera o ladrillos.

Además, hay animales peligrosos que terminan dentro de las viviendas, como culebras, sapos, alacranes, ciempiés; “los animales nos toca bajarlos de las camas porque ellos siempre están buscando lo seco, hasta Barranquilla Verde hemos llamado para esto pero nadie viene, no se atreven, es bueno que vengan a darse cuenta cómo se vive en esta isla porque el gobierno no mira para acá”, aseguró Marta Julia.

Por otra parte, y como si fuera poco, los niños no tienen lugar recreativo, ellos mismos armaron un sube y baja con láminas de eternit partidas, estos pequeños se la pasan en un sector que tiene arena y cenizas de carbón, sus padres les prohíben jugar allí ya que suelen caerse y rasparse las piernas al jugar, son niños entre 10, 7, 6 y hasta 3 años que no asisten a una institución educativa.

Con hongos en los pies viven los residentes de la Isla Loma.

Algunas familias residen en este sector desde hace más de 20 años, muchos de ellos viven de sus cultivos y el Distrito les ha comprado 40 predios para realizar las nuevas obras, quienes antes allí residían ya están reubicados, sin embargo, pese a las afectaciones que tienen los que todavía siguen no se quieren ir, ya que temen perder su única fuente de ingreso, además aseguran que si los reubican no podrán seguir cultivando.

Johan Acendra De Oro, párroco de la iglesia Nuestra Señora del Rosario, que atiende los barrios El Rosario, Barlovento, Isla La Loma y Bendición de Dios, en la que hacen una obra social llamada ‘Pedacito de Cielo’; es un comedor en el que atienden a más de 200 niños de estos sectores pero con el confinamiento dejaron de dar los almuerzos y comenzaron a darle mercados a las familias, allí fue donde se dieron cuenta de que su realidad es muy compleja.

Párroco ha ayudado llevando mercados, ropa y medicinas a algunas familias.

“Hemos alcanzado a ayudar a más de 400 familias con comida, medicinas, ropa, a través de la parroquia y las familias de buena voluntad que llevan las ayudas que nosotros repartimos, sé que está el plan de reubicar a las personas, a algunos les han comprado sus lotes, también sé que hay unos proyectos que enriquecerán a la ciudad, pero el progreso tiene que ser para todos, por eso hemos llamado a los medios de comunicación para que miremos esta realidad, este es el patio de la Aleta del Tiburón, un lugar emblemático, pero esta realidad no puede ser escondida”, aseguró el padre Johan.

Niños no tienen lugar recreativo y tampoco escolar.

#DIARIOLALIBERTAD

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