Pensar en el manual de convivencia en tiempos de pandemia

Por: Britanie Cantillo Gutiérrez, para «Tema Universitario»

Un ejercicio que venimos desarrollando al interior de la Curso de “Procesos Curriculares”, que hace parte del currículo de la Licenciatura de Ciencias Sociales de la Universidad del Atlántico, nos hemos dado a la tarea de reflexionar acerca de la alternancia propuesta por el gobierno, para contraponerla dialécticamente, a lo que ha construido nuestro docente, Reynaldo Mora Mora, que es una propuesta alternativa, que él ha dado en llamar, “Protocolo de Bioseguridad Curricular, PBC”. En su última “Tribuna Pedagógica”, que hace relación a la relación del Manual de Convivencia con el PBC, todos nosotros, estudiantes universitarios, hemos configurado estas voces, sabiendo que el Manual de Convivencia y este Protocolo se llevan de la mano, es de total importancia que se traten de incorporar y ajustar frente a la nueva normatividad del Covid-19, sin embargo, esto no solamente se debe tener de forma externa como lo son en la vía laboral las Instituciones de Educación Superior, IES, u otras, sino también de manera interna. De tal forma que, se puedan reducir los contagios y se mantengan de manera moderada las medidas de bioseguridad, para que así haya una mejor operación en el área y así poder motivar a tener un entorno seguro y saludable. En compensación, no solo debemos ejercer el Protocolo de Bioseguridad Curricular, PBC, en cualquier entorno, pues hay que tener en cuenta que una herramienta institucional que inevitablemente hay que utilizar es el Manual de Convivencia, para poder regular la vida externa de una institución educativa y poder autorregularnos internamente y claramente esta deberá tener los medios pedagógicos de comunicación y efectividad suficientes para un cercano regreso a clases.

Hay que tener en cuenta que no es solo llevar a cabo la realización de estas normas, principios, valores o deberes en una institución y que quede plenamente plasmado en el papel o en un manual de convivencia, es llevar todas estas normas a la práctica o la realidad y poder ajustarnos a ellas y así poder garantizar el cumplimiento de los lineamientos en todas las IES. El regreso a clases es algo que todos deseamos, pero, es necesario que haya seguridad y planificación y está en nuestras manos la implementación de acciones o estrategias que permitan mantenernos seguros. El Manual de Convivencia, MC y el Protocolo de Bioseguridad Curricular, son más que todo una invitación que nos exige a asumir nuevos comportamientos individuales o colectivos.

Por ejemplo, Lina Marcela Ortiz Marín, anota que, La reflexión planteada por el docente Mora Mora, al señalar que, “el gobierno nacional y las secretarías de educación de la mano de la Comunidad Educativa (art. 6 de la Ley 115 de 1994) desarrollarán y fortalecerán las reglas, principios y valores del Protocolo de Bioseguridad Curricular, PBC, pues este representa el momento alternativo de la alternancia oficial, donde el MC no oculte nada, no calle nada acerca del comportamiento de buenas prácticas de una Nueva Higiene Ciudadana, Familiar, Escolar y Social con responsabilidad”, me hace reflexionar sobre la verdadera importancia de aquellos MC sobre los protocolos de bioseguridad curricular, ya que estos por su propia naturaleza de regular comportamientos, son una entrada para poder regular una futura alternancia escolar y evitar cualquier tipo de situaciones que rechacen el autocuidado dentro de los espacios escolares (Sin restarle cualquier tipo de responsabilidad a los valores de autocuidado que los padres deben dar a sus niños). Pero, para que esta pronta alternancia que surgirá en el 2021 no se quede en un plan dentro de las fantasías de docentes y estudiantes, es importante que los entes como las secretarias de educación promuevan de forma masiva una verdadera pedagogía del cuidado y dejar aquellas mediocres campañas de concientización sobre el Covid-19 que solo hacen que la comunidad tome el autocuidado como un chiste.

Por su parte, Daniel José Simanca Narváez, anota, que, tomando lo señalado por el docente Mora, que, “Así, el gobierno nacional y las secretarías de educación de la mano de la Comunidad Educativa (art. 6, Ley 115 de 1994) desarrollarán y fortalecerán las reglas, principios y valores del Protocolo de Bioseguridad Curricular, PBC, pues este representa el momento alternativo de la alternancia oficial, donde el MC no oculte nada, no calle nada acerca del comportamiento de buenas prácticas de una Nueva Higiene Ciudadana Familiar, Escolar y Social con responsabilidad” Mora (2020). Quiero exaltar la manera tan fina, en cómo fue elaborada y redactada está columna, con puntualidades muy pertinentes de acuerdo con el marco actual de la pandemia del Covid-19. Para tener un regreso paulatino a las aulas de cualquier nivel de la escolaridad, es necesario que esa fomentación de conciencia por el amor hacia uno mismo y el amor hacia el otro, vaya más allá del simple compromiso, y tome un carácter de estricto y obligatorio cumplimiento, plasmado de acuerdos a los conductos regulares de la educación, en el Manual de Convivencia, respaldado en la labor de cumplir el derecho más grande de las personas, el derecho a la vida. Pero, aunque este plasmado en este manual, aún hace falta algo, y es quizá lo más importante, y es la labor de los docentes dentro de las aulas la preservación de la vida desde las practicas del buen cuidado.

Con esta suma de comentarios, que hemos titulado “voces de la comunidad educativa”, queremos hacerle llegar esta Propuesta al Ministerio de Educación Nacional, y construir una serie de artículos, como huellas para la historia de la educación en el contexto del Caribe colombiano.

#DIARIOLALIBERTAD

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