Donald Trump se encuentra listo para la victoria, ahora solo tiene que ¡detener el robo!

En un discurso triunfal que se dio en altas horas de la noche, el presidente Donald Trump se declaró ganador diciendo que «Francamente, ganamos estas elecciones». Esto lo hizo contra todo pronóstico indicando que está a punto de asegurar su segundo mandato de cuatro años en los Estados Unidos.

Los márgenes de los estados decisivos son claros, solo el miércoles por la mañana, el presidente había subido 300.000 la cifra de votos en Michigan, además de subir 110.000 en Wisconsin. En Pensilvania también elevó a 700.000 la cantidad de votos. Teniendo una evidente ventaja en Georgia y Carolina del Norte.

Pese a la implacable campaña de difamación por parte de la prensa, la censura de las grandes empresas tecnológicas, los disturbios de Antifa y Black Lives Matterm la mayoría de los estadounidenses demostraron su apoyo al presidente.

Solo queda algo por hacer

Como última opción está el evitar que se ejecute su revolución de color y se robe las elecciones en los próximos días; el lío en Pensilvania muestra cómo esta se desarrollará.

El liderazgo del presidente en ese estado es asombroso, al tener 14 puntos porcentuales a favor. Desde tempranas horas del martes quedó claro que el presidente estaba superando de forma exponencial sus encuestas en el estado de Keystone y, a medida que se desarrollaba la jornada electoral, su ventaja solo crecía y crecía.

Sin embargo, los demócratas controlan Filadelfia y el gobierno estatal, además de contar con un plan. El martes por la noche, dejaron de actualizar los totales de votos de Filadelfia y anunciaron que sólo reanudarían las actualizaciones el miércoles, y que tal vez el conteo se lleve hasta el viernes.

Una farsa en toda la extensión de la palabra

Para realizar el conteo de las papeletas, no es necesario un lapso de 4 días, esto nisiquiera se lleva más de una noche. Filadelfia y todas las demás ciudades demócratas podrían haber contado todos los votos en su poder el martes por la noche.

La única razón por la que decidieron retrasar el conteo es confundir las aguas y darles a los demócratas el tiempo necesario para «encontrar» los votos que necesitan para salir victoriosos. Filadelfia es la ciudad idónea para hacerlo que que cuneta con un historial de fraude electoral comprobado.

La noche del martes, la revista National Review expuso la siniestra naturaleza de la táctica demócrata en Pensilvania.

«La narrativa de que la Corte Suprema ya ha autorizado la votación que no cumple con las leyes electorales estatales es solo la primera parte de un esquema de dos pasos para permitir el engaño postelectoral: Primero, infiltra tantas papeletas ilegales como sea posible en los sistemas estatales; en segundo lugar, sigue diciendo que «cada voto cuenta» y censura a cualquiera que diga lo contrario, es decir, a cualquiera que insista en que se respeten las leyes estatales, como «suprimiendo» los votos, sin duda motivado por el racismo. La narrativa orwelliana ya se está escribiendo: Pedir que se cumpla la Constitución es “robar” las elecciones», National Review.

La misma táctica está siendo implementada en todo el país, en la ciudades de un azul profundo de los estados cambiantes de Estados Unidos. Atlanta, Detroit, Milwaukee, todos ellos se han retrasado o han dejado de contar los votos, sin ninguna razón, excepto para alargar el proceso y crear la fricción necesaria para agregar votos cuestionables. Esto no es complicado. Es un esfuerzo por arrebatarle unas elecciones que saben que están al borde de perder.

Lo que está sucediendo no es ningún misterio; sorprendentemente la mayoría de los republicanos en el pasado lo aceptaro.

Afortunadamente, Estados Unidos cuenta con un presidente de armas tomar, puesto que en su discurso del miércoles por la mañana, el mandatario destacó la revolución de color de la izquierda por lo que es: un esfuerzo sin precedentes para hacer una extensión del tiempo de las elecciones y poder cambiar el resultado.

Una histórica batalla se vive en la lucha política de los Estados Unidos. Todas las instituciones de ese país se encuentran enfrentadas con el actual presidente, Big Tech intentará silenciar cada una de sus palabras. Los funcionarios estatales demócratas colaborarán con los esfuerzos para “encontrar” las boletas y contar los votos enviados por correo sin matasellos ni firma. Los medios atacarán cada palabra del presidente mientras le dan a Biden una deferencia infinita.

Incluso Fox News hizo su parte el martes por la noche para socavar al presidente. Durante toda la noche, la red evitó llamar a los estados por Trump, incluso cuando la carrera claramente había terminado en estados como Texas y Florida. Pero con Arizona, la red llamó casi instantáneamente a la carrera, a pesar de que había una gran cantidad de votos pendientes el día de las elecciones (y aún podría cambiar el estado a Trump). Su entusiasmo tiene mucho sentido una vez que uno se entera de que el gurú de las elecciones de Fox es el ávido donante demócrata Arnon Mishkin.

Mishkin ha dado más de $4.500 a los demócratas a lo largo de los años, y el martes por la noche se lo pudo ver defendiendo fanáticamente su decisión de declarar que Arizona no podía ganar para Trump, incluso mientras alargaba el llamado a estados como Texas. El esfuerzo fue claro: incluso con el presidente Trump liderando en los estados clave, ésta estrategia permitió que la noche de las elecciones fuera tratada como un «empate» o una victoria estrecha de Biden, preparando el escenario para que Biden gane a medida que se encuentren nuevos votos en los próximos días.

Trump se encuentra en medio de la fase final de una guerra que inició desde que comenzó su mandato hace cuatro años contra las noticias por cable, la prensa, las universidades, la tecnología, la burocracia y las agencias de inteligencia, donde el objetivo principal ha sido derrocar su presidencia. En los próximos días se desarrolla el climax de ese esfuerzo. La «revolución de color» está en marcha, pero Donald Trump se mantiene firme en su contra.

Fuente: Revolver News

#DIARIOLALIBERTAD

Y.A.

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