Se agudiza el peligro que existe en la vereda El Caimital en Malambo. Así lo denunciaron los parceleros de esa zona, quienes en repetitivas ocasiones han manifestado el riesgo que corren porque el río Magdalena está desapareciendo sus hectáreas de tierra, dejándolos a la deriva y sin cultivos; y a su vez borrando el angosto trecho que hay para transitar por dicho territorio, evento que le ocasionó un episodio de pánico a dos carromuleros este lunes.

Mientras un carrumulero se dirigía a una parcela para transportar materiales de construcción se desbarrancó el camino sobre la orilla y el conductor cayó al agua con los animales, el cemento y los bloques que iba a llevar. Afortunadamente la comunidad al instante lo auxilió sacándolo del río y solo hubo pérdidas materiales, horas después se cayó otro carromulero, pero en un punto diferente.

La comunidad indica que los carromulas transitan por allí, ya que es la única manera de llevar y sacar algunos elementos que no pueden transportarse en moto, en carretilla ni en hombro a las parcelas por la distancia que es cerca de los 3 kilómetros.

La situación no da más espera, el camino se ve aparentemente bien por encima pero por debajo se ha ido socavando por la erosión, lo amenazante es que en cualquier momento el camino se desmoronará por completo y se cae al río Magdalena, señaló Alvaro Camargo Olivero, propietario de una parcela en El Caimital.

Las autoridades han omitido los llamados de los parceleros, no hay pronunciamiento de la Alcaldía de Malambo ni mucho menos de las demás autoridades frente a la problemática que tiene en vilo a los campesinos de esa zona, piden una intervención urgente antes que ocurra una tragedia y termine borrando del mapa a la vereda, sostienen los moradores.

“Es impresionante que el río en estos momentos tenga 14 metros de profundidad en la orilla que nos rodea, es hondo. Mientras el río va comiendo terreno, nosotros como parcelemos tenemos que ir corriendo para no ser alcanzados, así terminaremos perdiendo todo. Hasta ahora he tenido una pérdida de 1 hectárea, lo que equivale más de 150 millones de pesos”, manifestó Ariel Candamac, parcelero afectado.

Los campesinos también le hacen un llamado a la gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, para que atienda su clamor en una ayuda de manera urgente porque están expuestos a sufrir mayores perjuicios.

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