Papel y Lápiz

Por Orlando Andrade Gallardo

No era extraño para miles de colombianos que el presidente Iván Duque no atendiera a la minga   indígena en Cali para dialogar sobre sus problemas y asesinatos sistemáticos de líderes. Por segunda ocasión el presidente rechaza dialogar con los indígenas, alegando que el grupo está infiltrado por la subversión y la política. Continuar con la misma retórica trasnochada que todas las manifestaciones populares son originadas por el Castrochavismo no es serio y aleja la posibilidad de lograr la concordia entre los colombianos. No atender la invitación al diálogo crea más violencia y desgasta la administración, el pasado reciente paralizaron medio país por no atenderlo en su territorio, alegando inseguridad. El domingo llegaron a Bogotá con los riesgos de contagio de la pandemia, y el largo recorrido de cientos de kilómetros, adicionalmente los gastos que implicaron para las administraciones municipales donde pernoctaron más de diez mil nativos.       

Sin comulgar con la pasada administración, el presidente Santos logró dialogar con los jefes de las Farc por dos años para minimizar el conflicto y llegaron algunos  acuerdos, cuestionados por otros grupos políticos. En Barranquilla, el padre Bernardo Hoyos Montoya en su época de alcalde, dialogó con grupos al margen de la ley para firmar un pacto de no agresión y todos ganaron. En la guerra de civilizaciones entre occidentales, musulmanes y ortodoxos los conflictos fueron superados por el diálogo, en la guerra del golfo se redujeron las acciones bélicas. ¿Cuál será la razón que Duque no utiliza esta herramienta tan eficaz? Preguntémosle a Miguel. La actitud del presidente de no dialogar, es replicada por  cientos de alcaldes y varios  gobernadores  en no atender a sus comunidades para ayudar a jalonar el desarrollo. Gobernar con las puertas cerradas y atender únicamente a miembros de su colectividad, es discriminatorio y falta de ética política. La mayoría de mandatarios no visitan a sus comunidades para conocer las necesidades y menos acuden a reuniones comunales. La historia del alcalde mudo es para Ripley, nadie sabe cómo llego a esa posición, no atreverse hablar en público es señal de inseguridad y falta de preparación académica. Saberse comunicar es esencial para todas las personas, especialmente quienes ocupan cargos de liderazgo.

En un corregimiento del departamento, la comunidad gestionó proyectos de desarrollo, como vías terciarias, alcantarillado, acueducto, recursos para acciones comunales, inscripciones en programas, Colombia Rural, pero requerían el aval del alcalde y no fue posible dialogar con el mandatario “mudo”, las obras no se realizaron. No atender las sugerencias de líderes comunitarios, es supremamente grave  y aun peor no permitir el  diálogo. En Colombia hay municipios que sus alcaldes atienden dos o tres veces a la semana por no residir en la localidad y tienen que viajar largos trechos.  Es triste que durante campañas abrazan  hasta las mascotas de votantes y al lograr el trono los ignoran totalmente.

No es  justo  que funcionarios elegidos por el voto popular no atiendan las invitaciones de grupos sociales debidamente constituidos, como el caso de la minga, para tratar temas de interés nacional. Es evidente que el gobierno cuenta con asesores para colaborar al ejecutivo en ciertas tareas que son delegables, otras son del soporte exclusivo del presidente como la seguridad de los indígenas, la población vulnerable, alimentación escolar, entre otras responsabilidades.  

El presidente es la máxima autoridad de  la  nación y debe ser ejemplo y garantía en el cumplimiento de las normas, especialmente cuando la comunidad lo requiera por alguna calamidad.       

La política posterior a la guerra fría  dejó grandes enseñanzas a los pueblos civilizados en materia de diálogos diplomáticos. Los chinos y rusos tuvieron enfrentamientos bélicos durante décadas y el diálogo ayudó a que los cañones dejaran de apuntar en la frontera. Las dos naciones gozan de las mejores relaciones comerciales. Europa Occidental, Oriente Medio y Unión Soviética, regiones en conflictos permanentes,  experimentaron con  el diálogo y el resultado fue apagar los fusiles y manejar agendas de progreso en la comunidad científica para enfrentar  pandemias. En la región del Golfo Pérsico, Cáucaso y Rusia, los problemas por los intereses del petróleo y gas se han aliviado apoyados en el diálogo. Gobernar sin sentido común, atrapado por el subjetivismo idealista y la soberbia enfermiza, afecta el equilibrio emocional de las personas para tomar decisiones inteligentes. El diálogo es un instrumento de la comunicación que en cientos de ocasiones ayuda  a dirimir conflictos, con gana gana  para todos.        

#DIARIOLALIBERTAD

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