Por: Jaime Vélez Guerrero

Este  sector  vegetal  del barrio La Victoria tiene que seguir siendo apoyada por la administración local, pero también se tendrá que invitar a participar en el plan a la  nación, pues no se puede abandonar por ninguna manera, semejante patrimonio natural y cultural, que situará en un hermoso pedestal a nuestra ciudad y, por ende, a Colombia. 

Según lo que estoy percibiendo, el Jardín Botánico del barrio La Victoria, ha sido configurado para dos clases de ambiente: uno de carácter recreativo y el otro para el interés científico e intelectual; en sí, el primero debe complementarse con un impulso a la investigación y preservación de las diversas especies botánicas. Por la complejidad que amerita el jardín es primordial que maniobre con una asignación  presupuestal importante para que el mismo se invierta de manera integral, sin dejar de lado que este sea administrado con personal idóneo. De lo contrario se iría rápidamente cuesta abajo. 

Algo importante que no debe quedar en el tintero es la creación de una estrategia de corto y largo plazo para el Jardín Botánico, con esto sería de gran relevancia obtener los resultados esperados, dentro de un proceso magno, que debe surtirse por etapas. Por ejemplo, sembrar especies endémicas y vegetales propias del norte, centro y sur de los diferentes continentes del mundo, incluyendo semillas. 

El programa de este espacio natural debe incluir la cooperación internacional con diferentes jardines botánicos del mundo y al mismo tiempo buscar  un fuerte apoyo con entidades nacionales relacionadas con ese campo. Sin embargo, el nacimiento de un laboratorio de investigación científica en el Jardín Botánico sería de gran valor para impulsar rápidamente este organismo internacionalmente. 

No dudo de estar plenamente convencido que la omisión en la ejecución de estos componentes como son las plantas, biblioteca especializada, investigación científica y el laboratorio, colocaría huérfano al Jardín Botánico de su principal función. Entonces, es fundamental recapacitar para ubicar este espacio vegetal en la escala que se merece y no mostrarlo como un elemento baladí.  

La divulgación y el futuro reconocimiento del Jardín Botánico de La Victoria como patrimonio natural y cultural pondría a nuestra urbe como un promotor mundial en la conservación de la biodiversidad, la instrucción ambiental y el respeto de la flora, lo cual se constituiría como área de relajación e instrucción en medio de un mundo estridente de bullicios y de contaminación ambiental. 

No dudo que este sector con todas las adecuaciones del caso llamaría indudablemente al turismo nacional y mundial, por tal situación el Distrito podría obtener algunos ingresos cobrando para entrar al jardín. El dinero obtenido ayudaría a sostener este inmenso tesoro que nos ha entregado la madre naturaleza.

Mañana es tarde por eso tendremos que trabajar en este proceso con enjundia, pues pronto nos entregará importantes beneficios. 

Otra  cuestión  que  debe  contar  el jardín  es  un museo, en donde  los visitantes puedan deleitarse con la cultura, los personajes  históricos olvidados  y reactivar sus memorias en los estudios ecológicos  y la flora. Es obvio que el museo nos trasladaría al pasado, lo que nos proporcionaría un caldo rico de fantasía y realidades en medio de un mundo de incertidumbre.  

#DIARIOLALIBERTAD

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