La preocupación y el inconformismo entre los mandatarios del Atlántico, cada día toma más fuerza respecto a la nueva autoridad ambiental del Área Metropolitana de Barranquilla (AMB), puesto que el ente solo cobijará a 5 municipios por estar ubicados en el territorio Metropolitano y por contar con un mejor músculo financiero.
Mientras, los 18 restantes municipios estarían en el limbo, sus proyectos ambientales incluidos en el plan de desarrollo no tendrían futuro por no contar con los recursos suficientes para ejecutar obras en los cuerpos de agua del Atlántico, en el embalse del Guájaro, la ciénaga del Totumo, la laguna de Luruaco, además de las deforestaciones, situación que tiene de cabeza a más de un mandatario porque se avecina un impacto grande para los entes territoriales desprotegidos.

El alcalde de Sabanagrande, Gustavo De la Rosa, manifestó que el municipio se encuentra en una situación difícil porque en su plan de desarrollo se contemplaron ciertos proyectos que ahora se encuentran en el aire como son:
-Eliminar la alguna de oxidación y crear una planta de tratamiento de aguas residuales entre Sabanagrande, Santo Tomás y Palmar de Varela.
-Recuperación de las ciénagas entre Santo Tomás, Palmar de Varela, Sabanagrande y Malambo, son cuerpos de agua inmensos que se acercan a las 1000 hectáreas, y es indispensable recuperarlos.

“Es injusto que la retribución ambiental se quede solo donde se genere y no en los municipios vecinos. Por ejemplo, Sabanagrande recibe 3 afectaciones de empresas ubicadas en el Área Metropolitana, las cuales hacen referencia a Unibol, es una fábrica que bota residuos en el municipio; al igual que la empresa Quintal”, dijo De la Rosa.

Asimismo, el alcalde cuestionó “no comparto el destinó de área ambiental porque estaríamos desprotegiendo a los más pequeños y desconociendo el principio de corresponsabilidad, porque los municipios están descuidando a sus hermanos que no tienen la posibilidad de haberse desarrollado industrial y económicamente; pero lo que sí pueden recibir son afectaciones por los hechos que se generan en esas zonas”.

De cara a la determinación mezquina del Área Metropolitana, el mandatario le hace un llamado a los alcaldes de los municipios del Área, para que maduren la idea y entre todos busquemos alternativas para ayudar a las poblaciones que de alguna u otra forma se ven afectados con las contaminaciones. Esto se debió socializar con la Gobernación, la ONG, autoridades ambientales para concertar y hacer del Atlántico un Departamento verde y sostenible, donde se pueda decir que los tributos que pagan los ciudadanos con sobretasa ambiental se vean bien invertidos en los municipios.

Se necesita sostenibilidad

Por otro lado, el abogado de derecho constitucional, Porfirio Castillo Zamora, consideró que frente a esta calamidad debe existir ‘sostenibilidad’, y esta debe ser orientada en todo el Departamento y para ello solo hay una competencia para apropiarse de los efectos. Es extraño no haber escuchado la voz de la gobernadora del Atlántico, no se ha pronunciado.

“El Departamento tiene una deuda con los municipios que están por fuera del Área Metropolitana. Situación cuestionable porque el recurso no ha sido aprovechado. A sabiendas que la única esperanza de los municipios débiles o lejanos de Barranquilla es el Departamento, quien debe velar por ellos; ya que no hay institucionalidad para enfrentar sus grandes desafíos”, sostuvo Castillo Zamora.

El escenario que se debe llevar a cabo es reclamar para que se haga el desarrollo sostenible por parte de la C.R.A. aun sin que la nueva entidad empiece a ejecutar, con esa acción se le está indicando que se debe mirar hacia los sectores no metropolitanos, que es allí donde se están presentando efectos. Si bien es cierto, el desarrollo vertiginoso del Distrito de Barranquilla no se ha logrado conseguir por más planes de ordenamiento territorial y de desarrollo que propongan para que arroje un desarrollo sostenible, pero ha sido inválido, indicó el abogado.

De la misma manera enfatizó que el sur del Atlántico se debe apreciar porque las áreas verdes son indispensables y se deben conservar a toda costa. Además, que la potencialidad hídrica del territorio es altísima, tanto así que se podría constituir un gran centro de desarrollo agrícola industrial, ganadera y pesquera, utilizando dichos recursos para transformar los productos y generar riquezas. No repartir mercados, precisó el experto en constitucionalidad.

Agregó, en cuanto al embalse del Guájaro, que ha perdido su capacidad hidráulica del 80%. El sur del Atlántico ha sido afectado desde los tiempos de la inundación a pesar de los grandes dineros que se han gastado.

#DIARIOLALIBERTAD

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