*El conductor del vehículo de servicio público es el padre de los dos hermanos venezolanos asesinados en La Loma.

Por Mayra Maestre
Redactora Judicial

Colocando a Dios ante todo y dándole gracias por una nueva oportunidad de seguir viviendo al lado de su pequeño de dos años, Angeli Pineda, la joven arrollada por un taxi junto a su hijo, el pasado 21 de julio en el barrio San Roque, calle 35 con carrera 33, afirmó que nada tiene que ver con la muerte de los dos hermanos venezolanos, quienes eran hijos de Rubén Darío Rúa Pérez, el conductor del carro de servicio público implicado en el mencionado percance vial.

“Quedé muy impactada porque me enteré por las redes sociales de lo que había pasado. Yo quiero aclarar que en ningún momento he tenido la voluntad de tomar represalia porque yo soy una mujer creyente, yo sé que Dios es el dueño de la vida y así como me permitió a mí y me dio otra oportunidad y a mi hijo también, sé que no puedo tomar represalia por mi propia mano. Cuando salí de UCI mi abogado me explicó que eso no se había dado como un intento de homicidio sino como un accidente”.

La joven de 24 años agregó que “todo se lo dejo a la gloria de mi Dios porque en este momento lo más importante es mi recuperación y la de mi hijo, y en esto he estado todo este tiempo. Yo al señor que me atropelló no lo conozco, no lo he visto nunca y muchos menos a sus hijos. No tengo nada que ver con ese caso”, recalcó Angeli.

La joven salió del Hospital Adela de Char, donde se encontraba internada tras el accidente, el pasado 16 de agosto y desde ese día trabaja arduamente en su recuperación total y la de su hijo. “Fueron momentos muy duros y difíciles pero gracias a Dios estamos superando poco a poco lo sucedido”, expresó el ama de casa.

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