Por: Deiry Salazar Frias
Colaboradora

La Confluencia de Mujeres para la acción pública, frente a  los   29 asesinatos  de  mujeres que han ocurrido  en el departamento del atlántico y ante lo que parece un accionar que no tiene como frenarse, quizás por  la pasividad de los poderes públicos, considera que  existe una necesidad urgente  de dar respuesta integral y efectiva a la violencia contra las mujeres.

En lo que va corrido del año,  desde enero donde fueron asesinadas 6 mujeres hasta agosto del presente año, no existe un día en que no  dejemos de pensar en las madres,  amigas,  hermanas ausentes  que perdieron la vida y que  hacen ecos en las escenas de horror, homicidio y celos.

En el atlántico existe desde la sociedad misma, una  nutrida base de acciones   violentas   que viven las mujeres  y están  cómodamente instaladas, normalizadas y hasta promocionadas desde todas las formas machistas y patriarcales de influencia social, por ende  cada asesinato, cada feminicidio  ocurrido queda como un acto naturalizado y revictimizado. 

Es tiempo de actuar, de pensar en  una formación obligatoria y especializada en género para franquear  los prejuicios y estereotipos, de todos los estamentos de la justicia, fiscalía, judicatura, forense, abogacía y personal al servicio de la administración de justicia  para integrar realmente la igualdad y promover una  justicia con perspectiva de género como principio transversal que cruza todo nuestro sistema de justicia.

Es urgente además,  mejorar el sistema de seguimiento integral de casos de violencia de género y detección policial de riesgo, incorporando también la valoración del agresor y la situación de  las/os hijas/os, no limitándose sólo a los riesgos de agresión física, sino a  acciones futuras que eviten los feminicidios.  Así mismo, que se reúnan la totalidad de denuncias presentadas con anterioridad por las víctimas y ser  complementada con la opinión experta de trabajadores sociales, psicólogos y sanitarios que permitan una  efectiva  y   constante  vigilancia  al agresor.

Los entes correspondientes deben ofrecer en casos de violencia de género no denunciada medios de protección, información de calidad y soporte asistencial digno y coherente con la situación de la mujer, no haciendo de la denuncia la única vía posible  de acceso a información, asistencia y ayudas.   Deben analizarse en este sentido,  propuestas para una efectiva implantación del estatuto de la víctima de forma autónoma y no vinculada a las vicisitudes del proceso penal. Sumado a esto y para bajar el nivel de machismo desde la sociedad hay que abordar  los escenarios  educativos, es decir las escuelas e   incorporar en los currículos  la formación obligatoria  en todos los niveles de enseñanza  de contenidos  específicos en materia  de igualdad y no discriminación,  campañas de carácter  permanente especialmente dirigidas a la población infantil y juvenil con el fin de concienciar sobre la eliminación de prejuicios y estereotipos de género, prevenir conductas de violencia machista.  Finalmente, es importante que la mujer sea consciente que puede defenderse y crear una serie de mecanismos de defensa que le proporcione ese sentimiento de seguridad que muchas veces le falta. La Defensa Personal  no está enfocada exclusivamente a la mujer maltratada. Hay que pensar en forjar a una nueva mujer desde edades tempranas con programas de prevención.

#DIARIOLALIBERTAD

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