POR: Yordan David Bohórquez Trejos

Desde inicios del año cuando la vida en el mundo era normal, cuando todos andábamos corriendo con los afanes del día a día que se nos presentaba, cuando todos quizás halábamos el hilo de la vida para un solo lado (el que nos convenia a nuestro interés sin importar al otro y sin medir o percibir lo que sentían los demás) la vida como la conocíamos hasta ese momento nos dio un giro inesperado de 180° cambiándonos nuestra forma de vivir por completo, sin ni siquiera preguntarnos o consultándonos si estábamos de acuerdo o no, solo nos tomó por sorpresa diciéndonos deben replantear su estilo de vida porque yo se los impongo y nada más, porque ay de aquel que corra el riesgo de no intentar cambiar su estilo de vida. Esta fue la bienvenida de un agente nuevo en la humanidad que vino a imponer su orden por un tiempo no estipulado.

La pandemia global del COVID-19 ha traído al sector de la educación colombiana uno de sus más grandes retos. ¿Cómo continuar los procesos educativos y de formación desde casa?

Como para variar, tampoco en este sector, Colombia estaba preparado para ello. La mayoría de las secretarias de educación nunca habían contemplado de forma seria y sistemática un modelo de educación virtual. Comenzando primero que todo porque en temas de infraestructura este país está en pañales sobre todo en las zonas rurales donde una conexión de internet es un cuento de hadas, salvo para quienes pueden pagar un paquete de datos (probablemente otro cuento de hadas considerando la miseria que se vive en el campo colombiano), como lo experimentó este humilde joven al momento de enfrentar este reto de la educación virtual, luego que me tuviese que trasladar desde el lugar donde cursaba mis estudios en la universidad a mi lugar de origen, una parte de Colombia donde la presencia del Estado es mínima donde solo aparecen en épocas de campaña electoral, un lugar donde la señal de telefonía móvil es débil ni que decir de la cobertura a internet y demás servicios públicos, una zona donde hay una escuela con un solo docente que no cuenta con las condiciones para brindar una educación de calidad. Una falencia de gran incidencia en el fracaso de la educación virtual de este país es que la mayoría de los estudiantes en Colombia no tienen un dispositivo tecnológico que les permita interactuar en internet. Este problema es multifactorial.

No hay que hacernos los bobos, el problema de la educación virtual es en el fondo el mismo problema de la educación presencial: todavía no se ha tomado a la educación con la importancia que realmente se debe de tomar. Este evento revela la realidad de la educación en Colombia. Un gran sector de la población considera que la labor de un docente es “aguantar” a su hijo, lo que indica que ellos mismos no los soportan y los consideran un estorbo, una molestia. Ya nos decía Gabo que la educación debe ser un proceso desde la cuna hasta la tumba y tuvo toda la razón; incluso habría que decir como dijo Napoleón que la educación de un niño comienza diez años antes con la educación de sus padres. Una nación donde un gran porcentaje de la población nace como el producto de una borrachera o de un calentamiento hormonal adolescente no tiene futuro ni la más mínima posibilidad de que su sistema educativo sirva para algo.

La educación virtual en Colombia será tanto o más fracasada que su educación presencial mientras la calidad del sujeto, del individuo colombiano no mejore antes de que mejoren sus condiciones tecnológicas. Pero eso no es una preocupación del Estado colombiano. Después de todo el Estado es más fuerte mientras el sujeto a dominar sea más degradado. A raíz de la situación actual por la que atraviesa el mundo entero, el sector de la educación se vio obligado a explorar nuevos modelos que favorezcan no solo la continuidad en los programas académicos, sino también la calidad, que, en resumen, es el factor determinante. En Colombia, desde marzo venimos escuchando de educación virtual, alternancia, educación semipresencial, y clases virtuales, entre otros. No obstante, la realidad nos muestra que, además de existir una confusión de términos, ninguna institución del país está ofreciendo una verdadera educación virtual. Lo primero que se debe entender es que esta modalidad hace parte de la educación a distancia y se lleva a cabo correctamente en aquellas instituciones que desarrollan currículos que se adaptan a este tipo de enseñanza. Además, que han elaborado pruebas y ajustes a los procesos, metodologías y estrategias que funcionan según la edad del estudiante, las temáticas, el entorno y la conectividad, cosa que, en nuestro país esta aun en pañales, ya que pasamos de una forma muy abrupta a esta educación y no solo aquí si no también en gran parte del mundo. Así, una educación virtual de calidad se logra con la articulación coherente y armónica del modelo de formación con el uso adecuado de instrumentos, metodologías y tecnología, tal y como sucede de manera exitosa en la educación presencial. Desde un principio, los profesores han invertido largas jornadas laborales para que sus estudiantes sigan aprendiendo. Este trabajo titánico en cuestión de días, y para muchos de horas, logró la creación de programas remotos o virtuales que han llevado educación a miles de estudiantes.

Los profesores escogieron sistemas de gestión de clases, aprendieron a desarrollar objetos virtuales de aprendizaje y se familiarizaron con herramientas tanto sincrónicas como asincrónicas para impartir sus programas. La gran mayoría, sin saberlo, han usado la filosofía de la metodología Ágil y han sido rigurosos en evaluar cada semana que funciona y que no funciona para ir ajustándose a esta nueva realidad e ir corrigiendo sobre el camino, para que los grandes beneficiados sean los estudiantes. Los profesores han hecho también uso del pensamiento de diseño para solucionar este reto que nadie esperaba. Un ejemplo de este proceso es la utilización de las herramientas para hacer video conferencias para las clases sincrónicas. Algunas de las herramientas para hacer clases sincrónicas más conocidas hoy son: Teams de Microsoft, Meet (la mejora de Hangouts) de Google, Webex de Cisco y Zoom.

Lo interesante es que muchos de los profesores fueron cambiando de plataforma a medida que iban aprendiendo de sus necesidades. Sin importar cual tecnología había sido escogida por el equipo de tecnología de los colegios, o sea si era un colegio Microsoft, Google, etc., los profesores fueron optando por la solución perfecta para sus necesidades.

Otra desventaja que tiene la edición virtual es la intromisión de agentes externos en las sesiones que sedan, lo cual provocan saboteo por gente externas de la institución. Hoy los colegios también han entendido que esta oportunidad los hace pensar que no solo las habilidades duras importan, sino que es momento de que en el hogar se aproveche este tiempo para enseñar solidaridad, empatía, adaptación al cambio, trabajo en equipo, colaboración y cooperación, habilidades más importantes que las duras y que no necesariamente hacen parte del currículo escolar. Una de las iniciativas del gobierno colombiano es justamente mapear los recursos que tendrían profesores y padres de familia para enseñar habilidades socioemocionales. Esta cuarentena tiene algunas características que invitan a los estudiantes a tener reflexiones similares. Este será un tiempo donde lo más importante no es la carga académica y las calificaciones que los estudiantes puedan tener sino las vivencias y las memorias construidas en familia.

#DIARIOLALIBERTAD

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