Luego de seis meses con una creciente tendencia de casos, la pandemia de Covid-19 empieza a desacelerar de forma lenta en un Brasil donde cada vez más se puede observar las playas, parques y bares abarrotados de gente, mientras los colegios permaneces con sus puertas cerradas.

El Ministerio de Salud Reportó en su último boletín 504 fallecidos relacionados con el coronavirus en las últimas 24 horas, para llegar a un total de 127.464, aunque este martes fue el sexto día consecutivo por debajo del millar de decesos diarios a causa de la enfermedad.

El número de positivos fue de 14.279 en el último día y acumula ya 4.162.073 desde que el pasado 26 de febrero las autoridades brasileñas confirmasen el primer caso de la enfermedad en el país, que también fue el primero en Latinoamérica.

Los datos indican que en el gigante suramericano ha comenzado a descender de forma tímida la alarmante “meseta” en la que se instaló desde finales de mayo, cuando comenzó a contar una media diaria de 1.000 muertos y entre 40.000 y 50.000 contagios.

Brasil es hoy el segundo país con mayor número de fallecidos, solo por detrás de Estados Unidos, y el tercero en número de casos, superado recientemente por India.

Sin embargo, los especialistas epidemiológicos advierten de exceso de relajamiento de la población que ha comenzado a abarrotar los lugares público en vísperas de la primavera austral, pese a las restricciones sanitarias que aún se encuentran vigentes en ese país.

“Es muy preocupante porque, a pesar de la disminución, estamos viendo muchas aglomeraciones en bailes, bares y playas. Todo lo que se está mejorando ahora, en una semana o quince días, puede empeorar”, alertó a Efe el doctor Marcos Antonio Cyrillo, miembro de la Sociedad Brasileña de Infectología (SBI).

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