Por primera vez en seis meses, el papa Francisco celebró el miércoles una audiencia general pública, que habían sido restringidas por la pandemia del coronavius.

El papa, a quien se le vio sonriente, se refirió a la actual crisis que vive el mundo y señaló que “la actual pandemia ha destacado nuestra interdependencia: Todos estamos conectados entre nosotros, para bien o para mal”.

Por ello, pidió solidaridad al manifestar que “para salir de esta crisis mejores que antes, debemos hacerlo juntos, todos nosotros, en solidaridad”.

Durante la audiencia, también anunció un día de oración y ayuno por el Líbano, que se realizará el viernes 4 de septiembre y el envío de su secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, el número dos en la jerarquía del Vaticano, a Beirut ese día para representarlo.

En el evento, Francisco besó una bandera libanesa que le entregó el sacerdote libanés Georges Breidi e inclinó la cabeza para decir una oración en silencio por el país, víctima de una explosión ocurrida en agosto.

“El Líbano no puede abandonarse a sí mismo”, dijo el papa, quien además pidió a políticos y líderes religiosos que se comprometan con “sinceridad y transparencia” a reconstruir el país y que las naciones ayuden “sin involucrarse en tensiones regionales”. 

Al papa se le vio emocionado y enérgico, a pesar de estar lejos de lo feligreses, a quienes saludó, a una distancia de dos metros que los dividía por las barreras. No usó mascarilla para la ocasión.

“Después de tantos meses, retomamos nuestros encuentros cara a cara y no pantalla a pantalla, cara a cara, y esto es hermoso”, manifestó, al comenzar la audiencia.

Faithful sit distanced from each other and wear face mask to prevent the spread of COVID-19 during Pope Francis' general…
Los fieles se sientan separados unos de otros y usan mascarilla para evitar la propagación del COVID-19 durante la audiencia general del Papa Francisco, la primera con fieles desde febrero cuando estalló el brote de coronavirus.

La audiencia se realizó en el patio de San Dámaso del Palacio Apostólico del Vaticano. Asistieron unos 500 fieles.

Para el evento, se llevaron a cabo estrictas medidas de bioseguridad. Al ingresar al Vaticano, se revisó la temperatura de los visitantes; se dispusieron bancos para asegurar el distanciamiento social. Los guardias usando sus uniformes ceremoniales también llevaban máscaras. 

Desde principios de marzo, el papa no había estado rodeado por sus fieles debido a la pandemia. Desde entonces había efectuado sus audiencias de manera virtual, y eran transmitidas por Internet o por la televisión. La experiencia la comparó con estar “enjaulado”.

Lavozdeamérica

HL

#DIARIOLALIBERTAD

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