Tal como lo expresan algunos habitantes del barrio Chiquinquirá, por cuenta de la canalización del arroyo Hospital que en medio del invierno continúa representando riesgo para algunas viviendas aledañas, la contaminación que dejó el paso de esta obra con proliferación de roedores, mosquitos y malos olores, se suma la falta de andenes peatonales en el sector de la carrera 33 entre las calles 39 y 40.

Es fácil encontrarse con registros de aguas negras que carecen de tapas y emanan por naturaleza malos olores, contaminando el medio ambiente y poniendo el riesgo la salud de la comunidad.

“Son unas verdaderas trampas humanas”

Es común escuchar a sus moradores expresar, pues las calles a pesar de estar habilitadas para el tránsito de vehículos, los peatones a falta de andenes se ven en la obligación de utilizar las calles como zona peatonal, en un sitio que no cuenta sistema de señalización, demarcación y tampoco socialización para habilitar el tráfico de carros.

Tal como lo muestran las imágenes, a pesar de haber dejado un pequeño espacio para la circulación peatonal, no está apta para el desplazamiento, por cuanto no ha sido pavimentado y los registros en medio de este espacio, no cuentan con tapas y por si sola se convierten en trampas humanas.

Se espera una solución de fondo a estos males que ponen en riesgo a este sector en uno de los barrios de tradición en Barranquilla.

#DIARIOLALIBERTAD

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