¿El regreso de la “contabilidad creativa”, ahora en los recursos medio ambientales de la CRA?

Las corporaciones autónomas regionales son por ley y mandato constitucional las máximas autoridades ambientales en los territorios. Mientras no haya una reforma constitucional que las reforme, mantienen su estatus descentralizado y autónomo.

Ese parece ser hoy el principal problema de la corporación autónoma Regional del atlántico CRA: su autonomía con relación a la casa política dominante en la ciudad y el departamento.

Una capacidad de manejo de recursos que no ha estado exenta de mácula por escándalos de corrupción. Todos nos acordamos de los voraces cuadrúpedos que acabaron con los famosos arbolitos que terminaron desapareciendo por arte de magia. Una situación que no es única de la regional Atlántico y que ha puesto en el ojo del huracán a las corporaciones autónomas en todo el país.

Es algo sobre lo cual hay que reflexionar y promover los cambios necesarios, pero no puede ser el ápice para decretar su caducidad y remplazo arbitrario. Sería buscar la fiebre en las sabanas que no garantizaría ni una mejor gestión ambiental y mucho menos la trasparencia en el uso de los recursos. ¿Culpar de la corrupción a la autonomía como suelen hacer desde el centro?

La Autonomía de las corporaciones ambientales se encuentra consagrada en una ley de la república (Ley 99 de 1993) que deja super clara sus competencias y alances.  Es muy difícil trasgredir sus funciones, pero por, sobre todo, usar sus rentas representadas esencialmente en el 15% del recaudo del impuesto predial.

Algo que intentó hacer ya el distrito de Barranquilla hace unos años, cuando solo le giraba una minúscula parte de los recursos recaudados por las arcas distritales, reteniendo el 95% del total de la tasa que recauda Barranquilla pero que le correspondía a la CRA.

Un a jugadita que fue tumbada por la justicia, pero que dejó graves problemas financieros porque además de no contar con unas rentas previstas, tuvieron que pagarle a la CRA los recaudos generados, pero no trasladados. Los Barranquilleros terminamos pagando las rentas que se gastó el Distrito y la deuda que nos quedó con la CRA.

Esto también ocasionó el desfinanciamiento de Barranquilla Verde que esperaba ser sostenida por unos recursos que nunca pudieron ser recaudados. Una liquidación en ciernes que se suma a la larga fila de entidades ambientales creadas y liquidadas en los últimos 12 años. Un modus operandis que nos ha dejado con muchos puestos creados (clientelismo), entidades liquidadas (pasivos laborales) y una gestión medio ambiental mediocre (sin autoridad ambiental).

El Raponazo que se le piensa dar a la CRA por parte de una entidad Metropolitana, parece ser más de lo mismo. Además de los altos costos en la equidad departamental y la no garantía de una mejor gestión, tampoco hay certezas legales de la viabilidad de la cesión de las Rentas. Un salto al vacío que parece responder más a las angustias financieras distritales, que a la necesaria inversión medio ambiental.

¿El regreso de la famosa contabilidad creativa? que consistía en crear entes, que los tumbe la ley, liquidarlos y trasladar la deuda a los contribuyentes. Una historia que no puede taparse con las obras que se piensan construir con la plata recaudada y “meternos los dedos en la boca”. Abrir un hueco para tapar otro.

HL

#DIARIOLALIBERTAD

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