Por Richard Martínez

3. Ejecutar un plan comunicacional de alto impacto que recurra a las distintas herramientas publicitarias y de marketing para promocionar la compra local (#CompraEnBaq), es decir, el consumo de productos elaborados en Barranquilla y/o comercializados por personas naturales y/o jurídicas con presencia en este territorio, con el fin de que la moneda en vez de salir del distrito, circule al interior de éste; 4. Habilitar las piezas constitutivas del espacio público (el Gran Malecón, escenarios deportivos, y los amplios parques, plazas, y bulevares), para que en éstas, de una manera temporal y biosegura, puedan operar los restaurantes que no cuentan con terrazas o espacios al aire libre, gimnasios, y cines, ente otros establecimientos; 5. Identificar y organizar a los operadores turísticos que tengan las herramientas vitales (planes turísticos claros, y equipos de bioseguridad, transporte y comunicación, entre otros elementos) para ofrecerle la mejor experiencia a los nacionales y extranjeros que vengan a conocer Barranquilla cuando ésta abra nuevamente sus puertas; nada hacemos con tener atractivos elementos turísticos si no tenemos operadores dotados para mostrarlos, y justamente éstos, de la mano de la Alcaldía de Barranquilla, deben apelar al mercado laboral barranquillero y formarlo en áreas como el inglés, la atención al viajero, y la historia de Barranquilla y de cada una de las piezas turísticas que se van exponer; 6. Construir un mercado turístico de primera a orillas del Río Magdalena, tal y como lo tienen las ciudades más importantes del mundo (Chelsea Market en Nueva York, Quincy Market en Boston, Eastern Market en Washington DC, La Boquería en Barcelona, y el Gran Bazar en Estambul, entre algunos ejemplos), o en su defecto, erigir un ala amplia e integral, dirigida hacía el target turístico y los barranquilleros que compran al detal, en el mercado de mayoristas que se tiene proyectado levantar en Barranquillita; 7. En el momento en el que se considere autorizar el transporte terrestre intermunicipal y el tránsito aéreo con las medidas pertinentes (instalación de retenes epidemiológicos en las fronteras del distrito, y sólo permitiendo el funcionamiento de las rutas con territorios con controlada presencia de Covid, y apelando a rigurosos protocolos de bioseguridad, tanto en los puntos de embarque y llegada, como durante el traslado per se), es fundamental activar una estrategia nacional e internacional de promoción de ciudad que muestre a Barranquilla como un destino integral (de negocios, eventos, salud, turismo, comercio, cultura, deportes, y entretenimiento, entre otros aspectos a resaltar) y bioseguro; 8. Establecer rutas de buses bioseguras exclusivamente para los mayores de 60 años (Ruta +60) en las vías que son utilizadas con alta frecuencia por este grupo poblacional, de tal manera, que estas personas puedan retomar su vida productiva, exponiendo su salud y su vida lo menos posible en el transporte público; 9. Iniciar de inmediato los macroproyectos de construcción que se van a desarrollar en Barranquilla en el presente cuatrienio (por ejemplo el ecoparque en la Ciénaga de Mallorquín y el nuevo mercado de mayoristas de Barranquillita), utilizando en éstos mano de obra 100% barranquillera y siguiendo los protocolos de bioseguridad establecidos; 10. De la mano del Gobierno Nacional, establecer e implementar un plan de incentivos (en materia de tributos nacionales y distritales, aranceles, acuerdos comerciales, fletes, inversión en infraestructura, y capacitación especializada de la mano de obra, entre otros) para retener a las empresas que se ubican en Barranquilla y lograr que nuevos entes empresariales nacionales e internacionales se instalen en el distrito. Habiendo planteado lo anterior, es esencial mencionar que la reactivación económica debe ser gradual, monitoreada, biosegura y sostenible, es decir, que cuando se abran nuevos sectores económicos, impera asegurar que éstos cumplan los protocolos de bioseguridad y la administración distrital tome un espacio de tiempo considerable para evaluar el impacto que dicha reapertura ha generado en los indicadores asociados al Covid, y si los resultados son favorables, se le puede dar paso al funcionamiento de nuevos sectores. Solo así, se puede garantizar la sostenibilidad del proceso de recuperación económica y laboral, evitando que nuestro PIB y nuestros índices de ocupación sean puestos en jaque por las dinámicas estilo acordeón que se han divisado a lo largo y ancho del globo terráqueo.

Ciertamente, la Alcaldía de Barranquilla se encuentra frente al desafío de definir y aplicar medidas de alto impacto que revitalicen con inmediatez nuestra economía, sin obviar la protección de la salud pública. El debate entre economía y empleo vs salud y vida, no sólo se puede superar con decisiones distritales acertadas, sino también con los aportes de cada uno de nosotros. Cada actor barranquillero debe seguir al pie de la letra las recomendaciones e indicaciones impartidas, en aras de lograr lo que el gobierno distrital denomina una “reactivación gradual, segura y responsable”. El objetivo es arribar a una “nueva normalidad” en la que todos podamos generar recursos económicos con nulas o mínimas probabilidades de contagio, posibilitando así archivar el interrogante casi que ontológico que nos ha puesto a elegir entre la seguridad alimentaria y la salud en los tiempos del Covid. Si deseamos evitar que la economía adopte el comportamiento de los populares ventiladores de mano, y le apuntamos al progreso, al desarrollo, a la calidad de vida, y al bienestar, en este contexto pandémico, hoy, más que nunca, debemos conformar un frente unido. A raíz de la presencia del virus, muchos miramos con incertidumbre el horizonte barranquillero, y nos damos golpes de pecho, llegando incluso hasta crisis existenciales. En toda época adversa se abren ventanas de oportunidad, y en este caso, se contempla un panorama prometedor; si antes proyectábamos a una Barranquilla imparable, por qué ahora no. Es preciso recordar que antes de la aparición del Covid cada actor transitaba por su propio canal de navegación, pero justamente este virus nos enseñó a trabajar más en equipo, y ya estando todos en el mismo barco, será más fácil remar juntos hacía la misma dirección con miras a alcanzar con mayor celeridad los objetivos de ciudad definidos. Ese es el verdadero camino hacia la recuperación, en el que la articulación es el asfalto, y la fraternidad es la iluminación; llegó la era de la sinergia y el capital social, y de la mano de éstos, se divisa un crecimiento sin límites, ni ataduras, para nuestra amada Barranquilla.

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