En tiempos de crisis, cuando las entidades centrales del Estado Colombiano se han destacado por su paquidermia en la atención de la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19, propuestas como la federalización de la República, enarbolada por el gobernador del Magdalena, Carlos Caicedo, toman más vigencia. La bandera del federalismo, para el mandatario seccional, es un eslabón necesario para la democratización de la gestión pública; para garantizar un avance significativo en la calidad de vida de los ciudadanos al desconcentrar recursos y competencias.

Pero esta no es una propuesta de hoy. Caicedo, por lo menos, lleva más de tres años en escenarios nacionales e internacionales diciéndolo. Por ejemplo, en su rol de candidato a la Presidencia de la República en 2018, Caicedo resaltaba como promesa de campaña el eventual establecimiento de un gobierno con autonomías regionales como una transición a un sistema federal de gobierno que permitiera acercar las estructuras del Estado a la gente “rindiendo cuentas, produciendo resultados en las ciudades, en las provincias, en las regiones”.

Los ciudadanos exigen esa cercanía de las instituciones para decidir el rumbo de sus territorios. Caicedo así lo ha entendido en todos los aspectos del funcionamiento administrativo y para la atención de los problemas más prioritarios en la población.

A la palestra salen varios ejemplos puestos por el gobernador del Magdalena. ¿Existe la posibilidad de decidir sobre políticas propias de vivienda, seguridad, regularización de tarifas y concesión de servicios públicos o más aún en la concertación con la comunidad sobre servicios hoy centralizados como la salud o la educación? La respuesta es NO. Todo se decide en el centro, en Bogotá, sin tener en cuenta las particularidades de las regiones ni, mucho menos, la voluntad de los ciudadanos en cada una de estas zonas, como el Caribe.

En estos días de confinamiento, esta reflexión tanto para Caicedo como para muchos ciudadanos colombianos vuelve a la cabeza. No es extraño pensar que la realidad actual debe servir para construir una nueva institucionalidad y generar una ruptura. El asunto es ¿cómo?

Caicedo ha propuesto poner en marcha una red nacional que promueva el federalismo a través de la activación de centros de estudios que propicien debates académicos, y que, ambientando la opinión pública, deriven en una consulta a nivel nacional para que los ciudadanos decidan qué le sirve más a Colombia: si un gobierno centralista o federalista.

“Basta ya de tanto centralismo asfixiante, que no nos traten como menores de edad. Estamos a tiempo de pensar un nuevo modelo de desarrollo, más incluyente, democrático y con más autonomía en los gobiernos territoriales”, ha anotado en sus intervenciones el mandatario departamental del Magdalena.

HL

#DIARIOLALIBERTAD

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