Hay quienes afirman que la  situación en que nos sorprendió la pandemia en Colombia y otros países del mundo, trasladó a un segundo plano la férrea lucha que se venía dando para la erradicación de la pobreza, la que posiblemente se seguirá incrementando cada día por los efectos del coronavirus.  

Eso es lo que se puede presagiar como una de las más seguras  consecuencias, que no es otra que el incremento de la pobreza en el globo terráqueo, si tenemos en cuenta los efectos del coronavirus, que según un reciente informe de la Organización de  Naciones Unidas, estableció que entre los 7.500 millones de humanos que habitan la tierra, 1.400 millones viven en la extrema pobreza y más de 820 millones sufren desnutrición crónica.

Teniendo en cuenta los estragos producidos –hasta ahora– por la pandemia y cuando no se vislumbra una solución definitiva, sería prematuro para saber cuánto se han incrementado esas  cifras, pero es apenas lógico suponer que la pandemia puede convertir en un simple sueño todas aquellas posibilidades de alcanzar la tan añorada meta, fijada por la ONU, en el sentido de erradicar la pobreza en el mundo en el término de  10 años.

De acuerdo con los datos que frecuentemente suministran los organismos internacionales que monitorean  esta situación, más de la mitad de la población que vive bajo la línea de pobreza se encuentra en el África, pero es que ni los países más ricos están exentos de este problema.

Por ejemplo, en Estados Unidos, la primera potencia mundial, entre sus 327 millones de habitantes hay 38 millones de pobres.

En China, hay 20 millones de pobres entre su población de 1.380 millones de habitantes, un porcentaje mucho menor que el de Estados Unidos.

Este es un reflejo de la impresionante transformación china durante las últimas dos décadas, en las cuales pasó de ser el país de mayor pobreza a uno de los que más ha avanzado en la reducción de este fenómeno.

Japón y Alemania, que ocupan el tercero y cuarto puestos entre las potencias, en el primero hay 19 millones de pobres entre sus 126 millones de habitantes y en el segundo, 16 de sus 83 millones de habitantes.

En el Reino Unido, quinto país entre los ricos, 14 de sus 66 millones de habitantes, viven bajo la línea de pobreza.

La situación es más dramática en países como el nuestro, que todavía soportan las calamidades del subdesarrollo.

Según las cifras más recientes del Dane, 13 millones de colombianos sufren la “pobreza monetaria”, es decir, que no disponen de un ingreso suficiente para atender sus necesidades básicas.

En la pobreza extrema, o sea en el estado en que no pueden satisfacer sus necesidades básicas vitales como alimento, agua potable, techo y sanidad, están otros 3,5 millones de personas que representan el 7,2 por ciento del total.

Para ellos es una utopía lavarse las manos varias veces al día, la medida más elemental para evitar el contagio del coronavirus, mientras llega la vacuna.

Mucho antes de aparecer el coronavirus, la erradicación de la pobreza y el hambre fue declarada como el primero de los objetivos de desarrollo del milenio establecidos por las Naciones Unidas.

En esta situación nos encontró la llegada del coronavirus, lo que ha obligado a convertir aquel viejo objetivo de erradicar la pobreza en un propósito nacional.

Comenta aquí: