En verdad –y con mucha razón– en Barranquilla las autoridades competentes y la ciudadanía en general estamos enfrascados en todo lo que tiene que ver con coronavirus, por lo que es notorio que otros problemas de Barranquilla que igualmente merecen ponerle mucha atención, han pasado a segundo plano.

Según lo constató nuestra Unidad Investigativa, en algunos barrios periféricos de Barranquilla se está complicando el futuro de las menores de edad; ocurre que muchas niñas están a merced de mercaderes que las ponen en manos del mejor postor.

Si los barranquilleros como sociedad y como ciudadanos de bien, no reaccionamos y no luchamos contra esta nueva epidemia, indiscutiblemente estará comprometido el futuro de nuestra niñez.

En los barrios de Barranquilla con los indicadores más débiles en cuanto a desarrollo, como son los llamados subnormales, aparece ahora la presencia de grupos ilegales, que inducen a las niñas de entre  14 y 16 años, a que se involucren en la prostitución; un proxenetismo que se está presentando en las narices de las autoridades.

Por esta razón la Fiscalía General de la Nación, la Policía con la participación de las autoridades administrativas de Barranquilla, deberán crear un grupo de investigación y persecución de quienes están al frente de tan rechazable agresión a los derechos y los valores humanos.

Estamos hablando de un delito tan denigrante como dañino que se une a los otros tantos que sacuden a Barranquilla diariamente. ¿A qué podríamos apostarle en la búsqueda de nuestra transformación si decenas de niñas están en manos de personajes inescrupulosos que las mercadean?

Es urgente impedir que esta práctica aborrecible se involucre en la convivencia de los barranquilleros, como ya parecen estarlo en el término y la condición de numerosas mujeres jóvenes de la ciudad y del país a las que denominan ‘prepagos’.

Toda esta práctica ilegal y desde todo punto de vista condenable en torno a las futuras generaciones no puede más que desatar el malestar, pero más que nada la necesidad de emprender las  acciones judiciales para impedir que se interrumpa el proyecto y el sueño de ser mejores como ciudad y como sociedad.

Es lamentable tener que señalar que Barranquilla es hoy mencionada como destino de ‘turismo sexual’. Qué reputación poco alentadora se está reproduciendo en las redes sociales sobre nuestra gente. Ya es hora que los gobernantes y los líderes de todos los niveles se percaten de esta realidad y  actúen contra ella.

Es necesario que se implementen las campañas  contra la comercialización y trata de seres humanos.

Hay que ir de frente respecto de esta denuncia que nos pone ante otro foco de criminalidad, de explotación de rentas ilegales que no solo rompen con la seguridad ciudadana, sino con la especial protección que corresponde brindarle a la infancia.

También se habla que muchos padres de familia están siendo cómplices, por acción u omisión, de los delincuentes que están sometiendo a las menores o convirtiéndolas en trofeos de sus desafueros.

Queremos pensar que se trata de circunstancias impuestas por medio de la violencia. Pero también nos permitimos reclamar de padres y maestros que rechacen y combatan, apoyados por las autoridades locales, esta modalidad inédita de ilegalidad y delito degradante contra nuestras niñas.

En medio de la cuarentena y el aislamiento a causa del coronavirus, lo  pensamos mucho en cómo referirnos a nuestros lectores, ciudadanos y gobernantes, sobre esta triste realidad.

Pero lo hacemos con la franqueza y la responsabilidad que le cabe a  un  medio de comunicación como LA LIBERTAD frente a tan aterrador y desgarrador panorama.

Hay que recordar que nuestro estatuto de las penas, en estos casos califica el dolo no de quien opta por prostituirse sino de quien induce, sugestiona o en general promueve la prostitución entre menores de edad, con la intención de lucrarse o de satisfacer los deseos de una tercera persona.

No podemos desconocer esta llaga que ahora le sale a Barranquilla en medio de la lucha contra el coronavirus.

Hay que actuar pronto, antes que resulte doloroso e ineficaz buscarle remedio.

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